jueves, 31 de diciembre de 2009

Porque seáis lo que queráis ser...




Brindo por lo que cada uno quiera brindar…
Os deseo lo que cada uno quiera desear…
Que merezcáis lo que vosotros creáis merecer…
Que sintáis lo que queráis sentir,
para encontrar lo que anheléis hallar…
Que seáis lo que queráis ser
aunque para ello tengáis que dejar cosas atrás,
porque esa será la única manera de avanzar
en la vida que a cada uno nos corresponde.

Buena entrada de Año para todos.




lunes, 28 de diciembre de 2009

Locura alada




Los campos después de ser arados han atrapado el agua que las nubes han cedido y se desbordan. Pero no de agua. De verde. Parece que han agarrado una brocha y han pintado entre los surcos de los terruños. Esa tierra que dejan preparada para plantar el trigo, tiene una capa de terciopelo que resulta un rincón delicioso para los pájaros.

Sobre los cables, entre torre y torre eléctrica reposan, y de vez en cuando se dejan caer hacia el suelo abriendo las alas. Se tiran y aterrizando, picotean entre las pequeñas briznas de hierba, encontrando semillas y pequeños bichitos. Sale uno hacia abajo y dos o tres le siguen. Después vuelven a hacer compañía a los que siguen balanceándose en los cables.

Y de repente, como en una expresión de júbilo o de alegría, aparecen cientos. Quizá brotan de la tierra, saliendo alocados a correr aventuras. Lo cierto es que no se veían tantos. Los del columpio se unen a los que saltaban entre colores, dibujando emociones en el cielo. Suben los suspendidos y suben los habitantes del suelo.
Se unen a las corrientes de aire y entre ellos desafiantes, forman laberintos de pájaros. Se confunden juntándose la bandada con otra que por allí pasaba. Se rozan las plumas de las alas.

Y pían, locos y extasiados de unión, los pájaros.



jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Qué tendrán las luces!



Ha llegado la nieve a las grises calles
trayéndonos regalos blancos
de fríos copos volando cual aves
en cadencioso silencio, blancas suavidades.

Ha llegado la Navidad
en decoradas fachadas y árboles dorados.
¡Qué tendrán las luces que alegran el alma
de ilusiones brillantes y dadoras manos!

Y ahora llego yo,
para cuando queráis, daros un abrazo,
desearos mucha felicidad
y un largo y próspero Nuevo Año…

..............................

Quiero daros las gracias a tod@s l@s que durante años, habéis estado entrado en mi blog, en éste y en el anterior. A l@s incondicionales, a l@s ocasionales... En fin, a tod@s... Siempre es una alegría saber que llego a otros corazones....
..............Un beso muy grande.........

domingo, 20 de diciembre de 2009

Certezas




Como si estuviera entre un montón de tomates
esperando a que sacaran a los de más arriba
para encontrar un huequito donde contemplar la luz.

No me asusta la de la cambiante naturaleza,
porque me da vida y me sacia.
Me recarga de energía y me envuelve, recordándome cada día
que ese movimiento vuelve cada año,
hoy en brillante nieve que se agolpa mientras cae
y mañana en hermosos frutos cargados del árbol.

Hay certezas que alegran,
certezas que llenan, sean tristes o placenteras.
Certezas poco frecuentes y otras rutinarias.
Complicadas, esquivas y algunas rudimentarias.

Pero las que duelen, son las que se encuentran
tan contrarias a lo que es uno mismo,
que llegan a asustar, sobre todo porque…
Te acabas acostumbrando a ellas.



martes, 15 de diciembre de 2009

Ochenta y nueve



Mi hermana ha enfermado. Su cabeza ha salido volando entre las nubes y se ha quedado allí entre algodones dormida. Igual es que ya estaba cansada de la vida y ha decidido perder el norte de su existencia para navegar sin rumbo en los mares de la inconsciencia.

Su hijo no ha tenido más remedio que ingresarla en una residencia, tal era la dependencia que tenía. Su padre no estaba muy conforme pero se ha dado cuenta que era mejor así. Por mi parte, he hablado con él, con mi sobrino. Entiendo que ahora que mi hermana está enferma, tiene que hacerse cargo de su progenitor, que tampoco anda muy bien de salud.

Mi sobrino me ha acusado de querer abandonar a su padre, me recrimina diciendo que quiero dejarlo en la calle. Hasta su boca ha llegado a pronunciar las palabras “maltratador y asesino”. Se me llenan los ojos de lágrimas con sólo pensarlo.

Sus padres han estado viviendo en mi casa durante treinta años. Nunca han pagado alquiler, ni la luz, ni el teléfono, ni el agua, todos los meses les he dado dinero para la compra y para algún gasto extra que pudiera surgir. Si algo se rompía en casa lo he pagado yo.

Mi sobrino ha amenazado con denunciarme después de la comodidad con la que ha vivido durante años. Venía lo justo a ver a sus padres con breves visitas de aproximadamente diez minutos. Me daba cuenta pero no le dije nunca nada. En el fondo, yo estaba a gusto viviendo con mi hermana y mi cuñado.

Hace una semana se hicieron cargo de él. No me han querido decir si se queda con ellos o lo llevan también a una residencia. Vino una empresa de mudanzas a llevarse sus cosas. Sólo dejé entrar a su mujer, a él no le he permitido que ponga los pies en esta casa. Mi testamento lo he cambiado, le había dejado mi piso, pero ya no tengo motivos para querer que sea así.

Me ha llamado egoísta, ha echado por el suelo el cariño de muchos años y creo que no lo merezco… Se que cuando se vive cómodo y sin preocupaciones la vida es fantástica y todo te sonríe, pero de repente, se le ha dado vuelta todo y no lo termina de encajar… Es demasiado el daño que me ha dejado dentro, es demasiada la decepción, la tristeza, quizá con el tiempo todo se tranquilice, aunque no quede mucho.

Quizá hubiera podido cuidar de mi cuñado, pero es que yo... Tengo ochenta y nueve años.


jueves, 3 de diciembre de 2009

¡Que la vida no es así!




Un rato antes de meterse en la cama, cojo las tijeras y mientras se las corto, le digo:
-Tendrás que aprender a cortarte las uñas.
- Oye, ama. Esto no me gusta nada, un montón de deberes, hacer la cama y ahora las uñas.
- Pues es lo que toca y te toca a ti.
- ¡Que la vida no es así!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Mujeres que corren con los lobos



Cuando leo un libro, puede resultar que dicha lectura sea amena sin más o que entre las frases colocadas línea tras línea encuentre un punto de encuentro, nunca mejor dicho, a muchas cosas.
Hace años que oí hablar del citado en cuestión. Por un motivo u otro, hasta hace unos meses no cayó en mis manos. Me lo recomendaron como lectura obligada a toda mujer, aunque verdaderamente pensé que ya estaba muy de vuelta con muchos libros de este tipo. Me he cansado de leer aquellos que siempre me dicen lo mismo sobre lo mismo. Autoayuda, sí, pero desde hace tiempo no me aportan nada nuevo. Todo se repite constantemente, como en un bucle que no avanza. Así que mi periplo en la biblioteca me sugiere alguna novela interesante y uno o dos de poesía. ¡Qué nunca falte!

Hasta que compré “Mujeres que corren con los lobos”. Son cuentos de todos conocidos, como ejemplo, “Las zapatillas rojas”, “El patito feo”, “Barba azul”… Cito estos por ser los más oídos, a los que la autora destripa, paso a paso, a fin de encontrar un punto de unión a muchos comportamientos.

Lo que me ha sorprendido del libro, no han sido los conceptos nuevos, que los ha habido, sino la explicación a diversos, como he dicho antes, comportamientos propios, míos. El libro podría encontrar lectores en hombres, refiriéndome a ello ya que se explaya en bastantes ocasiones en comportamientos similares, pero si que es cierto que se dirige la mayoría de las veces a las mujeres. Según la persona que me habló sobre él, un hombre, lo recomienda para aquellos que quieran entendernos.

Han sido meses de estudiarlo, ya que la información es tan especial, tan exquisita, que hace falta tiempo para asimilarlo.

Me ha encantado saber porque a veces necesito salir corriendo de donde me encuentre y que no es por incomodidad, sino porque mi mío ansía saciarse de lo que siento sin que nadie esté por medio. Saber porque me apasiona tanto la naturaleza en toda la expresión, más que de la palabra, de lo que abarca. No sabría darle nombre pero es que no hace falta. Lo que es, es.
Y cuando lo que es, es tan tuyo, que termino el libro, después de haber llorado cientos de veces al leerlo con una alegría que no puedo describir…

Dejo las últimas anotaciones…


“Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima,
sino la pregunta más importante
para ver dentro y detrás,
para sopesar el valor de todo lo que vive,
¿dóooonde
estáaaaa el
almaaaa?
¿Dónde está el alma?
¿Dónde está el alma?
Sal al bosque, sal enseguida.
Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida, no empezará jamás.
Sal al bosque,
sal enseguida.
Sal al bosque,
sal enseguida.”



Clarissa Pinkola Estés



martes, 24 de noviembre de 2009

En el medio




Os escucho a los dos por separado
y después de un rato me viene la risa.
O eso creo.
Se parece muy poco lo que dice uno
a lo que cuenta el otro.
Sólo os escucho y me rió, pero por dentro lloro.
Ella te sigue tratando como un niño
y tú, rabioso, gritas sin pensarlo.
Debería estar contenta de la autodependencia que tienes
y tú, tratar de entender mejor a la que te parió.

Yo, como en muchas contadas, sigo en el medio.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El puzzle




Le regalaron un puzzle de 5.000 piezas. La imagen asemejaba un pergamino sobre el que estaban pintados varios personajes de la Biblia. Alrededor y encima de ellos se distribuían estrellas. Por un lado San Marcos, por otro Judas, Mateo y algunos más.

El dibujo estaba encajado en un recuadro que fue la base para empezar a montarlo. Después vinieron otros colores, los rojos de las capas, los rojos de los vestidos, el azul del cielo, el azul de las capas, el azul de los vestidos, los tonos brillantes de las estrellas cuya proximidad formaba constelaciones, el verde de las capas, el verde de los vestidos, el tono rosado de las carnes y el gris de los cabellos y barbas.

Poco a poco fue tomando forma y cuando termino con la parte central comenzó con los dos laterales del puzzle, lo que propiamente pertenecía al pergamino. Los costados fueron fáciles al poder seguir el dibujo de la tapa. Una hoja antigua, llena de marcas, pero después hubo que dedicarse al espacio que quedaba entre esos bordes y el comienzo del dibujo. Era como si le hubieran echado una pátina color crema, lisa y sin protuberancias, pero aquella superficie estaba dividida en cientos de piezas del puzzle.

Las reunió por formas. Primero las que tenían hueco arriba y abajo y salientes en los costados. Luego las que tenían salientes arriba y abajo y hueco en los costados. Después las que tenían huecos en los cuatros lados. Así sucesivamente trató de colocarlas, una por una.
Pasaron meses y a éstos les siguieron los años. Cambió de domicilio y dividió el puzzle en trozos tan grandes como la caja donde habían venido encerrados, separándolos con folios blancos. Cuando consiguió sacar un poco de tiempo después del traslado, volvió a montarlo sobre la mesa que usaba para dibujar y trató de terminarlo. Nada de lo que intentaba daba resultado y los dos trozos vacíos en los costados del puzzle adquirieron protagonismo. Cada vez que le pasaba el polvo a lo ya montado, se quedaba mirando aquellos espacios en los que nadaban algunas piezas del anterior intento.

Siguieron pasando meses y años hasta que un día, el aburrimiento de ver que si no buscaba una solución el problema persisitiría, le obligó a tomar una decisión drástica. No consultó con nadie.

Entre el recuadro del dibujo y el hueco que faltaba por terminar sólo estaba la separación de una columna de piezas. En la tabla sobre la que se apoyaba, marcó donde terminaba. Encoló lo que estaba montado y cuando se secó la cola retiró el puzzle. Cortó la tabla por la marca y volvió a colocar el dibujo. Las piezas que sobraban las tiró.

Ya no volvería a intentar montarlo, ya no trataría de entender porque había piezas que no encajaban, ya no perdería su tiempo imaginando posibles alternativas para completarlo.

Pegó el puzzle a la tabla, compró unas maderas y le hizó un marco que después barnizó. Le colocó dos escarpias y lo colgó de la pared.




martes, 17 de noviembre de 2009

Hoy




Madura, vividos momentos que a lo lejos ves,
tan estudiados, que no volverán por el camino de vuelta.
Atrapados en los agujeros de las simas,
se ajan en flores maceradas al sol.
Madre acunando chiquilladas
en suaves mimos que levanta el ego.
Cobijas entre los brazos arranques de furia,
en caricias de cabello de ángel
que dulce, amamantas con desvelos.
Arrastrada por cuentos sueñas, niña
de miradas llena, niña de grandes ojos.
Para perderte en tus misterios vivos
siempre quedarán rincones y futuros.
Mujer, en muslos descubierta
y barriga arrugada de madre tierra.
Desnuda el tiempo de alargados tactos
y al infinito de otra piel suspiras,
suspiros de cadencia en movimiento amado.

Sabia, escojo como vivir cada segundo
sumado al minuto ya pasado.
¿Qué puedo ser sino mujer, niña, madura y madre?
Todas una, elijo escribir
todas las maneras de sentirme.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mª Luz




Hace unos cinco años que decidí tener un poco de tiempo para mí. Destiné parte de los ahorros mensuales para traer a una persona que me quitase un poco de trabajo en casa. Al principio mi pareja no estaba muy conforme pero según ha pasado el tiempo, se ha convencido de que vivíamos demasiado encajonados en las obligaciones del día a día.

Se llama Mª Luz. Destaca por su simpatía, su amabilidad y su saber estar. Creo que desde el principio nos entendimos muy bien. Tampoco tiene una jefa demasiado exigente, todo hay que decirlo, con que me quite un poco de trabajo me vale. Con el tiempo, nos hemos convertido en amigas, aunque nos vemos poco. Hay semanas que por mis turnos de trabajo, no la veo. Es pequeñita, con el pelo cobrizo y con unos preciosos ojos azules que le llenan la cara, aunque lo que más me gusta es su franca sonrisa.

De sus labios he escuchado sus andanzas por la vida, su divorcio, lo que ha peleado por salir adelante sin más luchas que las de su trabajo y las de sus dos hijos. Y no lo ha tenido fácil. Se quedó huérfana de madre muy niña y en aquellos tiempos, los orfanatos estaban de moda. Ella y sus hermanos terminaron allí, aunque en el presente están muy avenidos.

Muy detallista. El peque siempre tiene un regalo de cumpleaños acompañado por una tarta y a mí me ha deleitado con un frutero decorado con una servilleta de floreadas amapolas que me traje de un viaje y algún que otro búho que corre a comprar cuando se cruza en su camino. Por mi parte, me pierdo cada vez que voy de viaje buscando sellos para su colección. Tiene algunos de París, de Innsbruck, Barcelona, Tenerife…

Quiere y se hace querer. Me ve corriendo de un lado a otro y me dice que me relaje, que ya recoge esto o aquello, pero yo no puedo evitar ordenarlo todo para que ella pueda hacer lo que necesito que haga. Y cumplidora. Se organiza y unos días será una cosa y otros, otra, pero entre las dos lo tenemos organizado.

Últimamente ha estado un poco nerviosa. Mientras uno de sus hijos preparaba su boda, el otro rompía su relación de pareja después de cuatro años. El ir y venir, ahora se van los dos de golpe y de repente uno vuelve.

Ella me cuenta y yo la escucho. Yo le cuento y me escucha ella, pero nunca nos habíamos salido de esos momentos en mi casa.

Hace dos meses aproximadamente me llevé una de las sorpresas más grandes que podía recibir por su parte. Me pedía consejo, me pedía que la acompañara a escoger su vestido de madrina. Nos marchamos una mañana de compras. Se probó un vestido precioso, parecía una muñeca con sus zapatitos de tacón. Pero junto con el abrigo le parecía demasiado caro y decidió no comprarlo. Miramos más tiendas pero no terminamos de encontrar otro que le gustara.

No pude volver a acompañarla y se recorrió varias tiendas con una sobrina comprando al final otro precioso vestido, con un bolso, zapatos de tacón y una chaqueta. Estaba entusiasmada y como la invité un día a tomar café, apareció con toda la ropa para enseñármela. Se cambió en mi dormitorio y apareció como una princesita de cuento, fina y elegante. Me contó que su hermana le había dejado unos pendientes y su sobrina otros pero que no terminaban de convencerla, así que ni corta ni perezosa, con una idea aproximada de lo que quería, me recorrí varias joyerías hasta encontrar lo que me pareció ideal. No me permitió dejar hacerle ningún detalle a su hijo, así que le tocó a ella. La vi muy apurada cuando lo recibió pero tengo muy claro que cuando alguien se lo merece no hay lugar a dudas.

Hace poco se ha casado su hijo. Dos horas antes de la ceremonia, me llamó a casa para preguntarme donde tenía que ponerse el novio la flor, si en el ojal de la solapa o en el bolsillo. La verdad yo no lo sabía, pero sentí de nuevo algo especial.

Acudí a la ceremonia. No podía evitar verla vestida otra vez tan bonita. Cuando terminó la ceremonia me acerqué al altar y mientras iba a la sacristía a firmar, cruzamos nuestras miradas. Yo no quería molestar y fue ella la que se acercó a saludarme. Sus ojos brillaban. Nos dimos dos besos y me marché…

El primer día después de la boda me lo contó todo. Los nervios, la ceremonia, la comida, el ramo de flores que le entregó su hijo…

Para mí ha sido un orgullo muy grande que me eligiera para escoger su vestido de madrina, que viniera a casa a enseñármelo, que me llamara para preguntar lo de la flor en el ojal… Ella me agradeció que fuera a la ceremonia… Se lo dije claro… Para verte, MªLuz, para verte.

Sólo me queda darte las gracias. Miles de gracias, Mª Luz.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Me gusta la fruta




El manzano se desbordó de manzanas,
el peral descargó sus peras al suelo,
el platanero se sació de racimos de plátanos
y el cerezo deslumbró, con sus lustrosas cerezas el cielo.
En el frutero conviven en roces,
manzanas, peras, cerezas y plátanos,
mas nunca ofrecerán los manzanos, cerezas
ni colgarán de los plataneros, las peras.

Como en la vida, nunca dará albaricoques
quien se carga de melocotones.

Me gusta la fruta.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Sabios




Entregadas a un escandaloso baile después de perder sus verdores,
arrollan con sus vaivenes carreteras, aceras y rincones.
Han entendido que se les termina el tiempo
y se dejan caer en moribunda letanía.
La meteorología impone su fuerza,
rasga el viento, ruge la furia
agitándose las ramas en frenético desgarro.

Todavía no llueve. Templado el cielo,
corren las nubes en grises ciernes.
Sabio el árbol, se despoja de su ropaje veraniego
y acaricia la desnudez que le trae el invierno.
Ellas, en alfombra crujiente que arrastran los pies,
suenan colmo de los colmos del barrendero.

Llueve.
Molinillo de gotas descansa
sobre los colores amigos de la tierra.
El frío arranca vapores de la garganta
y el cuerpo reposa, café entre las venas.

Sabio el árbol, sabe cuando dormirse
y al final, nosotros también.




miércoles, 28 de octubre de 2009

No es azul




Lo he exiliado de la habitación y fugitivo,
ha corrido a esconderse.
He pintado dos paredes de color pistacho
y otras dos de yogur limón.
He quebrado su existencia
a un recuerdo apenas recordado,
pero se que el día que mueva los muebles,
aparecerá por detrás, el color azul.
Aunque haya metido bien el rodillo
en todos los recovecos posibles
allí seguirá viviendo,
entre las telarañas del espacio que posee.
Respirará cadenciosamente,
hasta que vuelva a coger protagonismo,
como otros recuerdos adormilados
que reposan sobre el color azul.

Quizá pretenda ser dueño de las paredes de nuevo
o que decore la habitación con cuadros que le den fulgor.
Pero es que entonces tendré claro, que ese lugar ha cambiado,
porque no será azul, sino color pistacho y yogur limón.
.

.

martes, 20 de octubre de 2009

Perspectivas



A veces me sorprendo. Pareciera que no me suene lo que estoy haciendo cuando resulta que lo hago a menudo. Pero como en otras muchas ocasiones, me sorprendo.

Ando entre estanterías. Hay que comprar un casco de bici para el peque y andan decidiendo cual puede ser el que mejor le vaya. Como no entiendo mucho de esos menesteres, me alejo un poco. De repente sucede.

Me detengo en el cruce de varios pasillos y observo a la gente que se entretiene mirando ropa y zapatillas. Fíjate, me digo. Aquel de allí lleva una camiseta corta. ¡Con el frío que hace! El de más allá, cargado con la cesta de la compra, arrastra a su hijo lloroso. Los colores predominan. Forros polares, por cierto baratos, habitan las baldas. Zapatillas de marca se balancean con los cordones colgando. Según termino de visitar uno por uno todos los rincones del pasillo pienso en volver atrás, pero algo llama mi atención y no es ropa, ni zapatillas, ni gente caminando.

Las estanterías, las dichosas estanterías… Casi al tocar el suelo se divide en dos, formando patas, una de cada lado y así se juntan cuatro patas que sostienen la estructura. Detrás viene otra estantería y después otra. Y ahí estoy, contemplando la perspectiva de un montón de patas seguidas haciendo arcos para apoyarse en el suelo. El pasillo se vuelve inmenso de la cantidad de luz que me ofrece y a la vez pequeño, al pensar que según me de la vuelta se terminara este encantamiento.

Podrá parecer algo sin sentido, pero yo me entiendo. Lo ojos se me llenan de agua… Se que mañana encontrare otro momento que llame mi atención sin buscarlo, pero nunca dejare de sorprenderme.



jueves, 15 de octubre de 2009

Supervivencia





La mosca está en la telaraña.
A comer el rico manjar, corre la araña.

La gacela en la sábana pasta
mientras el león la observa escondido entre la hierba.
A la mínima ocasión que tiene se lanza tras ella
sujetándola por el cuello hasta ahogarla.

El gusano que se arrastraba por la tierra,
se retuerce ahora en el pico de un gorrión.

¿Cómo puede ser la crueldad de una muerte tan bella?

Una imagen y una palabra lo dicen todo.
.
.
Supervivencia.




sábado, 10 de octubre de 2009

Proyectos




Me he preguntado demasiadas cosas durante mucho tiempo, para después darme cuenta de que perdía. Mi tiempo. Tan infinito parecía, ahora, se ha convertido en un “aquí me siento y no me levanto”. En cierta manera ha llegado un “hasta aquí he llegado”.

Mi tiempo. Tan real y tan mal aprovechado en esto y aquello. Tan perdido en elucubraciones que ni yo misma sabía que lo perdía. Esperando lo inesperado. El año pasado medio atontado tratando entender ciertas cosas, hasta que me di cuenta de que no tenía nada que entender.

He encontrado un pequeño sendero por el que seguir, como si hubiera dado una vuelta de tuerca a muchas cosas. No espero. Trabajo por lo que me va a dar un punto y aparte a muchos puntos y comas.


Habrá días en los que no pueda por necesitar horas de sueño, habrá momentos en los que las ocupaciones del día a día puedan más…


Pero ahora se donde está el camino…




domingo, 4 de octubre de 2009

Retorno otoñal




Inexorablemente, todo va y viene, viene y va.
Como un libro que se termina,
cerrándolo después de leer la última página de la historia.

El grifo de la ducha al sentir la piel limpia…
Mañana me volveré a duchar.
La ropa termina en la lavadora,
rodeada de jabón y suavizante.
Planchada, vestirá de nuevo mi cuerpo
y después, de vuelta a lavar.
Después de las vacaciones, el trabajo llama
para ganarse el sustento y el pan.

Ahora, en hojas lloviendo de los árboles,
y gotas de colores jugando con el viento,
llega el descanso de la tierra.
Esa metáfora de reposo de un todo,
envuelta en otra que llena las alforjas
de preciosas visiones de caricias en el aire,
como mariposas que viven un instante.
Flotando en el agua del río,
viven otra vida, hasta que la corriente se las lleva.
En alfombra, saciada de ocres y granas,
destilan otros supuestos de crujidos y de anhelos.
Cada una con un destino, cada una con su sendero
que el año próximo llenará de yemas las ramas,
también de hojas y de frutos nuevos.

Gracias al día en que me aprendí imperfecta,
llena de muerte y vida, como los demás.
Gracias al día en que sentí esa ida y venida
como algo bienvenido, sin afán de encontrar más.


Como la naturaleza y como todo camino… Que viene y se va.



martes, 29 de septiembre de 2009

Y me duermo



Cuando te miro te siento mío en la mirada.
Como cuando siento el calor sobre la piel
o la tibieza aterciopelada de las sábanas.
Cuando te miro escudriño tus arrugas,
a las que también siento mías,
como las que empieza a tener una.
Cuando te miro, en delirio de ternura
me escondo en mis adentros
evitando que adivines lo que siento.

Aunque lo sabes.
En cada tacto y cada mirada,
se que no puedo esconderlo.
Sobre todo cuando me das esos abrazos
que se dan los cubiertos encerrados en el cajón.
Esos días en los que llego y te digo que estoy cansada,
me das la cena y me mandas a la cama.
Casi dormida, vienes y quitándome el libro de las manos,
me das las buenas noches y apagas la luz.
Y yo me duermo.



viernes, 25 de septiembre de 2009

Un regalo de calor


A veces, cuando regalo, tengo miedo de no acertar, de no haber sido capaz de concretar, de buscar lo que más pueda gustar a quien regalo. He llegado a regalar cosas que me parecían horrorosas, sólo por saber que acertaba. Me fijo mucho en las cosas que se dicen, en los comentarios sobre los gustos de cada uno, en lo que veo… Me han llegado a regalar trapos de cocina para mi cumpleaños y la verdad, me parece retorcido.

Esta vez el regalo que quería hacer me daba la oportunidad de ir más allá, de participar mientras se abría, de poder desmadrarme, de poder ser íntegra con quien me cohíbo demasiado por diversos motivos que no vienen al caso.
Pero tenía miedo. De acertar no, porque sabía que iba a hacerlo. Tenía miedo de no poder hacer lo que quería hacer, de no leer lo que quería leer, de que no hicieras lo que quería que hicieras… Tanto, que llevaba varios días pensando si era mejor entregar los paquetes sin más y dejarme de tantas vueltas… Que no se pudiera por no disponer de lugar apropiado, que no hubiera tiempo y sobre todo de no disponer de tu complicidad ante lo que quería darte. Eso era a lo que más miedo tenía.

Sólo me queda darte las gracias. Por ese rato, por la complicidad que mostraste, por la sensación de alegría que sentí por dentro al comprobar que te gustó más de lo que creía, porque al fin y al cabo, era una idea mía, como dijiste, “interactiva”, basada en algo que sabía que te iba a gustar.
Que lo disfrutes, cada vez que te acerques la taza a los labios.

Y gracias otra vez. Muchas gracias.



domingo, 20 de septiembre de 2009

Albóndigas



En el bol de cristal echo ajo y perejil muy picados, carne de ternera y pollo, sal y un poco de pimienta y como no he tenido tiempo para poner el pan que me sobró de ayer en remojo, echo también pan rallado y la leche correspondiente.
Utilizando la cuchara, hago pequeñas bolitas que paso por harina y las voy dejando en la sartén donde tenía aceite caliente.

Por otro lado, cebolla muy picadita y ajo en otra sartén con aceite que pongo a pochar. Después de un rato, le añado zanahoria y todo junto se sigue haciendo.

Además me he propuesto hacer un puré de verduras, así que mientras tanto he cortado cebolla. La pongo en una olla y la dejo hacerse con aceite hasta que llega a quemarse. Le añado agua y sal y lo acompaño con calabacines, calabaza, zanahoria, puerros, champiñones y pimiento. Todo junto lo pongo a cocer.

He terminado las albóndigas, y descansan en una cacerola a la espera de una buena salsa.
Cuando se hacen las verduras del puré, vierto parte del caldo resultante en la sartén donde se pochaba la cebolla y la zanahoria y le añado tomate. Después paso con la batidora, esta mezcla y la del puré también. El puré lo dejo para el día siguiente y la salsa se la echo a las albóndigas.

Cuando termino tengo para limpiar el bol de la carne, el plato de la harina, dos sartenes, la olla a presión, amén de todas las cucharas de palo, algún tenedor y el cuchillo de la verdura.

Cuando termino con todo, han pasado dos horas y media. Pero ha merecido la pena.

Sólo pienso en tu carita cuando vengas a comer del cole y te encuentres las albóndigas que tanto te gustan en el plato.



sábado, 12 de septiembre de 2009

Rincones

San Pedro
.
.
"nos"
.
.
Busca rincones donde vivir tus sueños,
sueña lugares donde saciar tu sed,
respira musgo que abrazado a la piedra crece
a pesar de que el uso te trate con desdén.

Lejías y amoniacos descargan furias sobre los escalones,
buscando un camino llano por el que pasear los pies.
Fuera resbalones anhelan, limpiando encuentros de humedad cargados,
mas tú sólo deseas un silencio y renovarte bien.

Renueva entonces tu enganche a la escalera
en peldaño gastado, maravilla de verde amanecido.
Y disfruta de la subida hasta la puerta semiabierta,
Pues sólo ese momento es tuyo o es mío.
.
.

…………………………………………………………….

.
.
Creo que cada persona tiene lugares en los que se siente uno mismo. Lugares en los un minuto de visión, de olor, de tacto pueden hacernos sentir intenso….
Este es uno de los míos… Sólo ese tramo de escalera hacia la puerta verde.
.
.

martes, 8 de septiembre de 2009

Tristán




Y se vistieron para la misa de 12, Lucía y José,
junto a María y su perrito, atado con un cordel.
De llegada a la iglesia, abrió el sacristán
que le negó la entrada, al perrito llamado Tristán.
Junto a la monumental puerta, una verja subía
y allí, sentado y triste, allí lo dejó María.
Rabioso quedó Tristán, ladrando al personaje
que subiendo las escaleras, levantaba sus ropajes.
El cordel mordido entre dientes, terminó deshecho en el suelo,
salió el perrito corriendo y le agarró de los huevos.

Satisfecho y contento, abandonó al sacristán
y en la santa iglesia entró, el perrito llamado Tristán.


lunes, 7 de septiembre de 2009

Columpiada




Cuando me columpio, me columpio.
Porque no decirlo.

Sigue llegando gente y empiezas a pensar
que igual no hay sitio para todos.
Así que uno dice: No te preocupes,
que si no hay sitio me voy.
Y yo digo: ¡No! ¡Ya se irá este otro!
Y lo digo estando este otro delante
y resulta que este otro se sienta a mi lado
y me da charla mientras cenamos.

Le llamaré el día de su cumpleaños
y seguiré pensando que menuda metedura de pata
que me he pegado.
Ha dado tres vueltas enteras
y la cadena, acortada, se sigue moviendo
mientras yo me balanceo.

Igual para él sólo ha sido un chiste,
como otro de tantos que se inventa,
pero para mí ha sido, una gran columpiada.



viernes, 4 de septiembre de 2009

Horizontes

DSC_0118
.
.
"nos"
.
.
Es horizonte aquí. Puedo tocarlo.
Arenosa piedra.
Es horizonte ahí cerca.
Verde arbolado.
Es horizonte allí.
Campo espigado de trigos bordado.
Es horizonte más allá.
Monte apenas divisado.
Es horizonte en lo alto.
Cielo azul de color perlado.
Son ojos, de tantos horizontes dueño.
Son ojos, de colores pintados.
.
.

lunes, 31 de agosto de 2009

De cada viaje




De cada viaje, traigo un recuerdo.
Un pequeño escondite donde cerrar los ojos
y visualizar lo vivido.
Aunque estaba prohibido, bajo amenaza de multa
del último atrape un pedacito de lava,
casi negra, adornada de agujeros.

Cada viaje, con un sentido,
buscando entre mis profundidades,
aquellas que siento.
Cada experiencia, con un camino
al que encontrarle algo vivo
que me acune mientras duermo.

Y mientras tanto, a veces, ya no es recibir,
sino entristecerme al encontrar lo que no quiero
y entonces preguntarme que sentido tienen
ciertos sentimientos y ciertos cuentos.

Entonces vuelvo a buscar recuerdos,
sólo los míos, de mis adentros.



miércoles, 26 de agosto de 2009

De picnic


Campan a sus anchas, bailan, y se mueven saltarinas.
Porque son ellas. Estoy segura.
Llevo tiempo sin que nada me quite el sueño.
aunque me despierte, vuelvo a dormirme.
Pero desde hace dos días, los estrógenos se han ido de picnic
y las endorfinas se han apuntado a la fiesta.
La progesterona está de vacaciones,
y creo que la serotonina disfruta en un spa.

Así que tendré que hacerme una dieta
de alegrías y nuevas intenciones,
aunque sea sólo por unos días, hasta que mis hormonas
decidan volver donde deben estar.

Me mantendré entretenida haciendo anillos
con bolitas de colores, o tocando el piano
que este último mes tengo abandonado
por estar con mi retoño hasta que llegue el otoño.
Buscaré la cama para descansar o el sofá para tumbarme
y cuando venga alguna desazón,
cerraré los ojos y visualizaré la copa del árbol
llenando de hojas frescas el corazón.

Volverán estas traviesas a su sitio
hasta la próxima aventura que deseen soñar
y ya se que aunque yo no quiera ni se lo permita
no soñarán, sino que saltarán y volarán.

¡Qué le vamos a hacer! ¡Así son las hormonas!
¡Libres como el viento en libertad!



domingo, 23 de agosto de 2009

¿A dónde irán?




¿Dónde irán los deseos que se vuelven opacos?
¿En qué mundo navegarán?
Quizá vuelen, hasta que un rayo mal dirigido
los reviente definitivamente
o quizá naveguen por un mar de inconsciencias.

Alguna trepará
por el casco del contenedor que los abraza,
se ceñirá al talle de alguno y lo arrastrará
a lo más profundo de las honduras en que habitan,
donde se ahogará.


Pueden que se vayan allí, los deseos sin futuro.


miércoles, 19 de agosto de 2009

Hasta el fin de los días




No abandones tus defensas, poeta,
rindiendo a la rutina papeles blancos.
No dejes que la boca se llene
de pelotas de algodón almidonado.
Siéntate y lleva la memoria
por destinos encontrados de dicha
o por caminos anegados de pena.
Lo que en cada instante te pida la vida.
Sigue escribiendo y respira
encontrando de los destiempos, tiempo
y continúa dibujando sentidos y letras
hasta que llegue el fin de tus días.
.

sábado, 15 de agosto de 2009

Tan real, Isabel...

IsaPili


"nos"



Tan real, tan humana. Así se ha mostrado Isabel en su visita a la tierra en la que vivo.

Con una sonrisa abierta en la cara, cada vez que conocía lugares nuevos. Sorprendida y curiosa, esperando cual era la próxima aventura a la que la dirigíamos. Reflexiva y meditativa, cuando charlábamos sobre las experiencias que nos ha deparado la vida. Triste, al recordar momentos vividos y no vividos. Completa, en la serenidad y en la alegría. Contenta de sentirse trabajando en el camino correcto.

Y esperanzada, como el mar y el monte, ese azul contra verde del que habla. Esperanzada mientras haya vida, de encontrar lo ha visto y sentido cerca de mí. Tan cerca que no tengo que esperar más.

Gracias, Isabel. Gracias por haberme hecho ver lo que a veces no veo. Por esas pequeñas cosas en las que tú te has fijado y que en ocasiones olvido. Como nos hemos dicho la una a la otra, la literatura es sólo eso, literatura, no realidad, no humanidad.

Sigue viviendo en esa realidad y espera, porque algún día llegará tu esperanza.

Estoy segura de ello.

viernes, 7 de agosto de 2009

Con nuevas alas

Tenerife 2009_523
.
.
"nos"
.
.
Posarse, rebosar de plenitud
de vida que en dos días muere.
Recién salida del capullo
con las alas secándose lentamente,
desborda la mariposa, saciada
de meses escondida, en afán de luz.

Atraerá a su pareja y enfrentados,
reunirán el tiempo que les queda
para retozar en acople perfecto.
Mañana dejarán sus cansados cuerpos
y ella reposará sobre una verde hoja,
mientras de su interior destierra
la prole que continuará su futuro.

¡Descansa ahora del tramo final
y sáciate de tus nuevas alas!
.
.

martes, 4 de agosto de 2009

El vivir del alma




Tres cosas distinguen el vivir del alma del vivir exclusivamente del ego y son: la capacidad de percibir y aprender nuevas maneras de hacer las cosas, la tenacidad de recorrer un camino accidentado y la paciencia necesaria para aprender a amar profundamente y durante mucho tiempo. Pero el ego tiene tendencia e inclinación a evitar los aprendizajes. La paciencia no es lo suyo. Las relaciones duraderas no son el punto fuerte del Cuervo. Por consiguiente, no amamos a otra persona desde el ego perennemente cambiante sino desde el alma salvaje.
Clarisa Pinkola Estés

jueves, 30 de julio de 2009

El azufre del Teide

Piedras y margaritas

Entre lava y margaritas


Camino hacia la cumbre

El camino


En el crater


El crater



"nos"


El camino es lento, como algunos días en los que hay que andar despacio, con calma. Las piedras, son los testigos de la subida, vestida de infinidad de paradas. Margaritas y musgo entre piedras. La lava se extiende caprichosa en olas congeladas aguardando el capricho de las profundidades o el frío hielo para variar su aspecto. El oxígeno se esconde y los pulmones gritan pidiendo más tranquilidad en la ascensión, mientras la calima se adueña del cielo. Esa niebla que lo cubre todo, otorgando soledad a lo infinito y al azul intenso. Si se marcha, vendrá la vida al cielo. Si retorna traerá muerte. Si se marcha otra vez vida. Como una primavera y después un invierno, que atraerá una primavera nueva.


En la cumbre, el pequeño cráter desgarra un aroma que pareciera de cientos de cerillas encendidas o quizá incienso. La superficie a la que está prohibido acceder, rodeada de cadenas, amarillea pintada de azufre. Humo entre piedras junto al que hay que pasar. Calor sofocante. Más humo. El olor es insoportable. Cinco minutos son suficientes.


Descendemos. Al terminar el sendero las piernas tiemblan, la altitud me juega una mala pasada. Descansamos hasta que vuelve el teleférico. Nos miramos, brillan los ojos.


Promesa cumplida.



martes, 21 de julio de 2009

Y fluye...


"nos"





En soledad, se sienten demasiadas cosas que me desbordan, incluso me anegan. Hoy, viene una tristeza y mañana, un poquito de miel. Y la mente se me llena de perspectivas tan distintas que me hacen olvidarme de los sueños que soñé.

Mi inocencia se queda conmigo. Se la ofrezco al susurro del viento y a los campos de rojo intenso vestidos. La sinceridad, la oculto. La sujeto para que nadie la escuche, en el camino donde siento a todas horas, en el sendero donde vive, acompañándome a diario como sabiendo encontrarme cuando la necesito. Es mi sinceridad, por supuesto, y con el tiempo percibo que gracias a ella me mantengo, gracias a ella continuo. La rabia y la impotencia las razono, partiéndolas a cachitos. Las coloco sobre las piedras, para verlas más claras y las observo, separando las distintas emociones como si de un puzle se tratara, tirando las que no funcionan, las que no merecen la pena. Las que valen, las modelo. Un poco de barro por aquí, un poco de hierba en una esquina. Ummm... Quizá por este lado me venga bien algunas mariposas y en este montón echaré un poquito de pan para que vengan los gorriones.

Y resulta que las cosas funcionan. Porque el agua sigue fluyendo entre piedras o a su antojo en el libre océano o cuando se acerca y rompe contra el malecón. Y fluye del caño de la fuente o del grifo que abro todas las mañanas para lavarme la cara. Y fluye del cielo despojando a las nubes de su preciado contenido para nutrir la tierra. Y fluye cuando penetra entre los pliegues de esa tierra. Y fluye....





....................................................................................





Me ausento unos días. Hasta la vuelta.

jueves, 16 de julio de 2009

El pecio




Me desenvuelvo en el pecio. El agua que circula por los radiadores, se escucha como si se tratara de una fuente. Hasta se pueden cerrar los ojos y relajarse, tal es el sonido que ofrece. Las antenas de los talkies, inmóviles, ofrecen distintas perspectivas según me muevo por el lugar. En algunos rincones, los ventiladores giran sus aspas desbordando agradable aire que cohibe al calor. Algunas paredes aparecen vacías y otras están saciadas de notas y carpetas.


Un helicóptero y una cabeza disecada de un jabalí y una botella con algún líquido que vete a saber que es sobre un armario. Buzones que guardan papeles ocultos. Los ordenadores son la presencia indiscutible que nos mueve a los peces. Bajo las miradas, se esconde el teléfono rodeado de cables y un equipo de música que, a veces, suena.


Y tras el cristal semi cubierto, nos observan mientras nos movemos en el interior de la pecera.



domingo, 12 de julio de 2009

¿Quienes somos?




Es maravilloso verse con distintos ojos.
Es terrible no verse con los mismos ojos.
Es extraño sacarle varias conclusiones al mismo suceso
y ver que todas son válidas.

En un cuadro existe una cautividad
retratada por el pintor que quiere plasmar
la emoción que le embarga al visitar la realidad.
En el poema se mezclan los devaneos con la vida
pero también se atrapan entre líneas y medidas.
¿Acaso crea el artista lo que en verdad quiere crear?

¡Somos tan distintos! ¡Somos tan parecidos!
¿Somos lo que queremos ser?
¿O bien somos un compendio de las posibilidades que nos da la vida?
¿Eres lo que me enseñas? ¿Soy lo que te enseño a ti?
¿O somos un engaño?



martes, 7 de julio de 2009

Siesta




La persiana oscurece el ambiente. La luz apenas si se filtra entre dos rendijas. La observo reflejada en el espejo mientras unas pequeñas motas de polvo se pasean en su presencia.

Me acuesto sobre el edredón y convierto a la manta en osito de peluche al que abrazar. Acomodo los cojines y cierro los ojos. Me agrada sentir como se acerca el sueño que me aprisiona contra el colchón. Viene despacio entre las hojas de álamos que me acompañan para dormir. Mis huesos descansan sobre la cama.

Cuando los ojos vuelven a buscar la luz, ha pasado una hora y media, y aunque todavía cansada, me levanto para continuar el día.



martes, 30 de junio de 2009

No duele tu muerte





No duele tanto tu muerte,
como me dolió tu vida.
Me alegra que por fin descanses
de no poder amarte.

Esclavo de tus padres
que no supieron dejarte ser niño,
terminaste siendo esclavo de tu color,
renegando hasta de ti mismo.
Con los años cambió tu aspecto físico
al que pintaste de clarito,
afinaste los labios y la nariz,
rasgaste tus redondos ojos
y te peinaste el cabello liso.

Recuerdo mi armario, hace veinticinco años
de recortes y fotos empapelado,
y a ti paseando sobre baldosas iluminadas
o de decenas de de zombies acompañado.
Pero tu música no la recuerdo
porque vive constante en cada momento.
Sólo yo sé como se me mueve el cuerpo
al escuchar el sonido de tu aliento.

Rey del pop te han llamado
y en los últimos tiempos, sacro elemento.
Hoy se agotan tus discos, a mí no me hace falta buscarlos,
porque todos los ritmos juntos, en mi corazón siento.



martes, 23 de junio de 2009

Rocamadour

Negative0-14-14(1)



"nos"



Fascinante mirada al vacío. Cientos de metros bajo los pies que descansan sobre la balconada que domina el pueblo, junto al que continúa su curso el río. Tejados, decenas, con vertientes pendientes, abuhardillados, rojos, negros, grises, dibujan esquinas y pequeños aleros esconden figuras de brujas.

El ajardinado palacio del obispado bordea con verdes setos hermosas flores de lis y preside desde lo alto el hemiciclo del pópulo. Trato de imaginar siglos atrás el viaje de los cardenales y demás eclesiásticos al lugar, cónclave de sínodos. A lomos de caballo o en carros durante días de viaje.
La bajada hasta el santuario esconde pequeñas sorpresas que suponen una delicia envuelta en naturaleza y esplendor. Diminutas capillas se intercalan en el descenso casi semiocultas entre la espesa vegetación. En zigzag rampas cubiertas de una capa de suave musgo recorren un vía crucis recreado entre sombras y luz. Grandiosos árboles sobre cuyos troncos amanecen extraños helechos son el muro que se interpone entre las rampas y los rayos del sol.

Entre las ramas, descubro infinidad de cuadros, distintos, perfectos para un pintor resuelto a encontrar en ellos emociones y momentos para deslumbrar al que después mirase el repleto lienzo. Nuevamente los tejados que se acercan arrancan pinceladas de profundidad mientras el hermoso santuario se sitúa escapando de la piedra.

En el acantilado, como escupiéndolo de sus entrañas, la iglesia de Nuestra Señora de Notredame contrasta con el verdor del amusgado tejado naciente de la adecuación a lo que la naturaleza le ofrece. Así, la planta del edificio, extraña, utiliza escaleras para llegar de unas estancias a otras y angostos túneles se encargan de atravesar su estructura presentando un atrevido laberinto de descomunales muros y anodinas vidrieras.

Para visitar algunas estancias, el acceso se realiza desde el exterior de la iglesia cuyo interior es si cabe más peculiar que el exterior. La parte posterior arranca de la pared curvada de estratos y lajas y en una esquina a la izquierda según se entra se halla la capilla de la virgen.

Todo el conjunto arquitectónico del pueblo, palacio y santuario me resultó espectacular mirando desde el lecho del río o desde la balconada pero visitar aquella pequeña imagen me hizo sentir intensamente. Oscuridad, deliciosa negritud asediada por relámpagos azules y blancos de mechadas ceras encendidas y una madre morena con su hijo en brazos. Tranquilidad emocionante y en cierto modo muy visceral que me encandiló y que atrapó, confundiendo y sosegando a la vez, reuniendo en un instante infinidad de sensaciones, de sentimientos que me hizo desear compartir este recuerdo con las personas que quiero. Y por ellas, por todas ellas, alumbré con mis manos una pequeña vela. Una pequeña vela azul.

martes, 16 de junio de 2009

Tablero de ajedrez




El tablero de ajedrez se despereza.
y amanecido mueve sus fichas.
Los peones avanzan a pasos, los caballos se encabritan
y en diagonal los alfiles, envuelven la vida.

En recto, el rey y la torre encuentran
un camino plagado de rabias,
donde la reina es testigo de lucha,
en singular combate sus armas sacan.

¡No luchéis por mí! ¡Dejadlo ya! ¡Basta!
Porque veros de frente, me siega el alma.
El rey es el rey y tú, torre… ¿Qué quieres de mí,
si ya me tienes rendida y dada?

Pelea, y utiliza tu fuerza y tus encantos
para atacar a todos los que me hacen daño,
y que tus almenas no sigan tirando flechas
al monarca que me acuna y al que yo amo.

Aunque me seguiré preguntando qué es…
lo que te duele tanto…




jueves, 11 de junio de 2009

Todo junto en un banco



Mientras el peque está en la merendola, me siento en un banco con un libro. Me golpea el sol en el pecho y levanto las páginas para crear sombra. Me deslumbra la luz. Leo. Se me acerca un niño montado en una bicicleta. Hola. Hola. Su montura le hace un quiebro y casi cae a mis pies. ¡Uy, que me caigo! Se incorpora y sigue pedaleando. Continúo leyendo. A los dos minutos, vuelve a mi lado. ¿Sabes como he saltado? Me he colgado de la rama del árbol y ya está. No se de que me habla. Miro detrás del banco y veo su bici junto a un armario de esos que montan en la calle llenos de conexiones eléctricas. ¿Has saltado desde ahí arriba? Siiiiii. Ten cuidado, mira que te haces daño. Vuelve a marcharse. Aparece en escena una mujer de cabello cano. ¿Puedo sentarme? Como estoy en el centro del banco me aparto hacia una esquina. Es que tengo que esperar a mi hija. Levanto la mirada. Hay más sitios libres en la plaza, pero ha elegido en el que estoy leyendo. No pasan ni cinco minutos y se levanta para marcharse junto a una mujer más joven, pero yo observo a la anciana. Adiós. Adiós. Traje sastre de color amarillo pálido, zapatos de tacón no muy alto, abiertos por detrás, bolso en el brazo. ¡Qué elegante! ¡Qué guapa! Siempre he admirado a las personas que saben guardar ese sentirse, como diría… Aquí estoy, si, aquí estoy… a pesar de la edad y de los achaques. Retorno a mi lectura, pasan los minutos. Estarán a punto de terminar. Me levanto…



domingo, 7 de junio de 2009

Gotas de agua




Es fácil para la gota de agua. Para ella todo es sencillo.
Ante una superficie lisa se mantiene formada en espejo, quiera excepto si la roza el viento. En la arena cala, empapando cada grano igual que en la tierra bañada. La tragan las raíces, expandiendo sus volúmenes más allá de sus principios. En multitud, arrancadas de las nubes, se reúnen en charcos que reflejan el cielo. En el río, recovecos de hierbas son rozadas por la corriente que baja. El mar atrae olas que van a morir en la playa o en las rocas donde se deshacen en millones escurriéndose nuevamente en gotas de agua.
A veces, qué fácil parece todo y a veces, qué difícil pero siempre es agua.


miércoles, 3 de junio de 2009

Preciosas

DSC_0082






DSC_0071




"nos"


Entre coloradas,
peinan las puntas de las espigas la tela de mi ropa.
He cambiado de zapatos para pasear sobre la hierba
y dejo al cabello libre alborotado.
Sujeto cuatro pétalos,
los detengo.

¡Deja de jugar viento, con lo que ahora quiero!
La imagen queda reflejada en la pupila.
Os detengo para mi deleite, mimosa de una caricia.
¡Preciosas!

Gritos en mi delirio que me desborda.
Princesas de vuestra propia vida.

Polvo del camino que me traes
realidades soñadas que ahora vivo.


sábado, 30 de mayo de 2009

Puente


Como un puente por el que el camino resultara más fácil.
Me he sentido un puente donde apoyarte.
Un todo.






miércoles, 27 de mayo de 2009

Una noche




Una tierna ensalada me acompaña
y al rato mando al pequeño a la cama.
Camisas y pantalones me rodean,
calcetines hechos pelotas junto a la plancha.
Me siento, una película me habla.
Me levanto y vuelvo a la carga.
Pero de repente, me encuentro abriendo puertas
las galletas me miran y me atrapan
y en un momento, un yogur me llama.
Vuelvo a sentarme y me levanto luego,
para beber leche y comer avellanas.
La película un poco plasta, se acaba,
ya son las dos de la madrugada
y entonces me pregunto
que hago comiendo y levantada,
en vez de estar dormida y en la cama.
Es que están frías las sábanas
porque no estás aquí, me faltas.

Porque faltas una noche, no me voy a la cama.



sábado, 23 de mayo de 2009

Los pepinillos




Junto al frontón, crecían extrañas plantas, como una especie de enredadera, de esas que se arrastran, que en verano se cargaba de verdes frutos que parecían pepinos enanos. Mi hermana y yo, con gran afán, nos dedicábamos a reventarlos uno a uno con los pies. En ocasiones, los usábamos de bala arrancándolos y estampándolos contra la pared. Otras veces, usando el vestido como improvisado delantal, los subíamos a la habitación que teníamos en el hostal y desde la ventana abierta, los dejábamos volar hasta que la gravedad les obligaba a detenerse. Después, curiosas, bajábamos las estrechas escaleras a fin de comprobar el resultado de nuestra hazaña. En el suelo, las hormigas se bañaban en mermelada verde.

...................................................

Según busco una foto para ilustrar este post, pensando poner una de alguno de esos pepinillos que todos hemos comido alguna vez, me he encontrado con un enlace que me ha llevado a los "Pepinillos del Diablo"... Estos si que eran los que yo reventaba con los pies cuando era una niña.
¡Qué ilu!

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cada año




Con el tiempo pasando rápido,
pareciera que se repite un todo mismo.
Cada año suena el granizo y la lluvia,
deshaciéndose en charcos de agua llovidos.

La primavera desgarra el frío del invierno cada año
y se colorea en un sinfín de delicias.
Después llega el cálido verano,
que abraza con calor los cuerpos pegados.

Pareciera que todo fuera igual pero no lo es.

Cada año que pasa es una ida y un retorno,
un camino andado entre flores y retoños,
desvelando miserias, atrayendo sueños
en caídas de hojas en el próximo otoño.

Cada año se cambia. ¡Qué absurda letanía!
Convicciones esclavas ya no tienen sentido,
los caminos se bifurcan, se abren nuevas vías
de verdades encontradas entre roces y mimos.

Y el año que viene, retornarán sensaciones,
Quizá las mismas que ahora contento,
Pero variarán su forma, su risa y su aliento,
Quién sabe como sonarán, las que ahora siento.