sábado, 27 de abril de 2013

Rayuela


 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hoy me he encontrado con una rayuela
leyendo unas palabras en un libro.
Creía que sólo era un título de Cortázar
que, claro está, no he leído. 
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Un juego de niños,
tizas gastadas, piedras y merceditas
que por nombre se llama rayuela,
saltando de casilla en casilla. 
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Dibujada en la mente,
rayas y números se me cruzan,
hace más de treinta años
jugando con aquellas, mis amigas. 
.
¡Calla! Que no se entere nadie,
que en la soledad de una estancia vacía,
cuando en el suelo, baldosas habitan
sigue saltando sobre la rayuela, la niña.
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 20 de abril de 2013

Rutinas


 
 
 
 
 
 
 
 
 
Me llama el camino saciado de rutina, con ese vaivén diario que pudiera aburrir pero que produce el efecto contrario.

Bajo el cielo que permite trabajar la tierra después de decenas de días cargados de agua, los labradores persiguen colocar las semillas, como pasado de la verdura pincel del futuro verano. Las huertas son expectante actividad entre tierra removida y estiércol humeante. Hay gallinas sueltas levantando sus patas y acercando sus picos a la tierra a la búsqueda de algún grano o un gusano peleón.

En el tránsito hacia el destino corren los perros y los patinetes, conducidos por niños cuyos padres han de dirigirse raudos ante alguna caída de repente surgida.

El calor llama al paseo y al sosiego. En un banco al que mis pies se aproximan una mujer, cuyas manos se apoyan sobre las piernas, observa al sol con los ojos cerrados. Su cara, dibujada de arrugas refleja tal tamaña tranquilidad que obligo a mis pies circular más despacio. Paso a su lado a menos de dos metros y me sonrío al sentir su sentir en ese momento.

El camino me acerca a un pequeño campo salpicado de margaritas, donde termino agachada para juntar unas pocas flores en un pequeño ramo. Mientras las recojo, una chica montada en bicicleta me mira mientras pasa y me sonríe. Le devuelvo la sonrisa. Seguro que piensa lo mismo que yo al ver a la mujer sentada en el banco.

Sintiendo pasa la vida, viviendo esa rutina que, maravillosa, sucede a cada momento del día. Esa rutina que nos levanta y nos eleva a continuar sintiendo.

La que lleva a observar un minúsculo jarrón lleno de agua, adornado con botones de oro y margaritas.
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 13 de abril de 2013

Con mis sombras


 
 
 
 
 
 
 
Me preguntan si continúo escribiendo poemas.
Afirmo, pero elijo dar mínima información.
Es que no hablas sobre ello, afirman
y yo pienso, mas no explico. 
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Acaso debiera lidiar con vuestra ignorancia
o con la incomprensión que antaño buceó entre mis ideas,
o con las risas mientras charlabais en grupo
o con los estúpidos comentarios escondidos
tras absurdos apodos.
. 
Algunas utopías volaron de mi vida
y determinados sueños que me recorrían el vientre
salieron a visitar otras patrias y otros caldos. 
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Ya tengo bastante con mis sombras
así que las vuestras, para vosotros que para algo son vuestras.
Por exquisita fortuna o tamaña desventura,
me doy luz a mí y a quien sepa sentarse a mi diestra.
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jueves, 4 de abril de 2013

Sencillez


 
 
 
 
 
 
 
Hoy me agarro a la más sencilla tarea.
Cocinar para mi hijo que tiene fiesta
preparando con verduras, macarrones. 
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Te digo que comienzo a cocinar
y decides venir y escoltarme. 
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Cercenas las raíces a los champiñones
y los bañas en agua para limpiarles la tierra.
Con el pelador,  afeito anaranjadas zanahorias
y el cuchillo disecciona ajos, cebollas y un calabacín.
Te enseño a transformar la estructura de los champiñones
mientras el cetrino aceite se calienta en la sartén.
La cebolla y el ajo se pochan
y acabamos casándolos con las verduras cortadas. 
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Se rehogan bajo una transparente cubierta,
remueves el agua en el que nadan macarrones entretanto.
Catas la pasta y decides que está buena,
así que la retiramos del fuego y la colamos. 
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Junto a las verduras le echas queso al plato.
El mío se queda tal cual, pasta y verde. 
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Una sencillez como ésta, la que me eleva al cielo.
Simplicidad y naturalidad insignificantes,
pelador junto a cuchillo y bajo dos platos,
de nuestro manjar, diario testigo, un mantel.
 .
 .
 .
 
 

sábado, 30 de marzo de 2013

Sólo metamorfosis


 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
¿Cuántas novedades surgirán en la vida,
seguidoras de capullos y preludios?
¿Se tornarán en difuntos desenlaces
por resultados de remates ya caducos? 
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Que los esbozos delineados por la vida,
se personen en mudas de permanentes sugerencias,
testigos de la fugacidad de la naturaleza
cuyo entender nos alimenta y acompaña. 
.
Suspiro para que sus presencias sean todo
y sólo metamorfosis que el transcurrir requiere
en crecimiento hacia cada universo unido
a su tránsito hasta la conclusión final.
 .
 .
 .
 
 
 
 

sábado, 23 de marzo de 2013

Amándote


 
 
 
 
 
Hoy sufres y desesperas
mientras escupes la palabra angustia.
Tu mente, un seso de divagaciones
como una surcada nuez, sujeta y mustia. 
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Sabedor de que tu dueña libertad
te convoca a tomar colgantes senderos…
¿Será el elegido, acertado?
¿Hallarás en la esquina el correcto? 
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Dudas, mas conoces la obligación
de acotar con vallas tus dominios
y plantar en tus límites, mamparas
donde situar cada paso del camino. 
.
Te agarraré cuando quieras de la mano
mientras sujeto las lianas del puente,
tomando la maza para ahondar en la tierra,
bordes decisivos y barandillas de suertes. 
.
Las ganas de completar el lindero
se aúpan en sintonía con los mejores diestros.
Amándote, junto a la frontera viviremos
el escogido terreno y los deseos nuestros.
. 
 .
 .
 
 

sábado, 16 de marzo de 2013

Escribiendo


 


 
 
Si tuviera más tiempo, escribiría hasta saciarme, sintiendo escupir hasta la última de las sensaciones que me embargan. Arrastraría la mano sobre el blanco papel destripando los más íntimos suspiros.
Porque escribir es algo más que colocar palabras una tras otra. Más que llenar tiempos y calmar momentos difíciles con la expulsión de los sentimientos. Es mucho más que ofrecer información y pobre del que sólo la busque.
Aprender a encontrar la esencia de uno mismo y subyugarse hasta hallar una forma exquisita de expresar los caminos personales, conlleva a examinar cada instante desde todas las perspectivas posibles.
Escribir después de hallada esa esencia, traslada las vivencias a un punto de unión de entramados lazos entre palabras, donde cada frase es en sí misma un mundo de deleite agarrado al encuentro de plasmar en el papel, un temblor, una risa o el encuentro o desencuentro entre dos almas.
Desentrañando las consecuencias que los sentidos aportan a lo interno, al subsuelo de la existencia. Exprimiendo con las fauces de lo íntimo, el dulzor o la amargura del árbol frutal, de la savia del yo.






 

domingo, 10 de marzo de 2013

Cada año








Hace tiempo tomé la decisión de no volver a escribir sobre ciertos momentos vividos en el pasado que, aunque responsable de parte de mi presente, no podían sentirse protagonista en el día a día.

Así con el pasar de los años, han encontrado un pequeño lugar donde sentarse y dormitar. Me percaté de que si seguía persiguiéndolos y escribiendo sobre ellos no terminarían y seguirían flotando en el aire y podían llegar a tornarse espesos y recalcitrantes.

Los privé de vida y pintándolos de desesperanza para no pensar en ellos. Con esta decisión y la compañía de mi libertad al lado, apenas me afectan en el hoy, pero con el camino, siento que me han ido quedando algunas ilusiones por el camino, con el transcurrir de la rutina. Pero es el sendero que tomé, consciente como soy y no me permito hablar sobre ello.

Quizá coarto más de lo que debiera, porque el “aprender a estar” no es siempre beneficioso. Lo bueno es que el hecho de engañarme se alejó hace tiempo. Es mejor sentirse con la realidad de frente.

Lo malo son estos primeros días de primavera, en los que por todo y por nada, tengo ganas de llorar, como todos los años…
 
 
 
 
 

sábado, 2 de marzo de 2013

Eje del mundo


 
 
 
 
 
 
Nos acompañan en cada paso del camino. Ellos, impertérritos al paso de los siglos, excepto si un mal rayo los parte o nuestra mano los hiere.

Comienzan a engalanarse como si fueran a una fiesta. Los ciruelos asoman diminutas caricias rosadas entre sus ramas mientras los árboles liquidámbar regalan a la tierra sus secos madroños a cientos. Las prímulas ya llevan semanas pintando húmedos rincones con pálidos amarillos mientras otros tonos más intensos dibujan los cuerpos de las mimosas.

Las margaritas, junto a sus raíces los acompañan en un frenético baile de apariciones fugaces,  vivas estrellas y los gorriones, simpáticos saltarines, se pasean, hoy aquí, mañana en otra esquina saciados con la que les viene.

El invierno está siendo riguroso en su pasar, llevándose la tierra a veces, nutriéndola otras pero siendo necesario para el descansar. Las ramas, dormidas, han dejado vislumbrar el cielo plagado de nubes, en un vaivén de movimientos y tempestades. El muérdago, protagonista chupóptero de savias vecinas, volverá a ocultarse entre el fragor de las nuevas hojas que comienzan a brotar.

La primavera se asoma mientras la oscuridad se oculta. Vuelve la luz al día y los árboles a vibrar. Eje del mundo, árbol de la vida.
 
 
 
 
 
 

sábado, 23 de febrero de 2013

Brújula


 
 
 
 
 
¿Cuándo he de colocar mis límites
ante un ataque? ¿Quizá siempre?
¿Cuándo, mi rabia apaciguada,
he de responder a una ofensa? ¿Quizá nunca? 
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Nunca será siempre
y siempre consistirá en nunca,
totalmente imantados en una brújula. 
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Siempre que halle para despegarme, tiempo
acunándome a cavilar en un rincón,
trataré de continuar en posición
y magnetizar con sosiego, polos y centros. 
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Pero después, para no perder nunca el rumbo,
retornaré a mi amada tierra
donde situar la ley del meollo
escribiendo como éste, algún que otro poema.
 ...
 
 
 
 

sábado, 16 de febrero de 2013

Como si me reinventara
















Como si a cada instante, naciera una flor.
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Como si viera a las gotas de lluvia,
salpicar en los charcos.
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Como si te acercarás a mí por primera vez.
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Como si por la mañana,
un original amanecer me despertará.
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Como si atravesar la puerta del portal fuera,
un fresco despertar a la vida.
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Como si contemplar una colorada,
me colocara en idéntica fronda.
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Como si fuera una almohada que tu amada cabeza recibiera.
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Como si la vida en su transcurrir me envolviera con su luz,
trayendo calidez a lo que me abraza.
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Como si me reinventara,
viviendo mi existencia como si fuera un hecho habitual. 
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Agarrando los segundos como si se me fueran entre los dedos.
 
 
 
 
 
 

viernes, 8 de febrero de 2013

Yoga


 
 
 
 
 
  
Salud activa, poder de conocimiento
y felicidad de paz saciada,
para comprender a la mente,
para serenarla y amarla. 
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Yoga, disciplina del ser. 
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La mente no deja de hablar
más se halla el punto de madurez
en el que la ocupación espiritual
hace despejarse la ansiedad,
evitando el deseo material. 
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Viene contemplando amaneceres
y se acerca dejando al cuerpo caminar,
roza los sentidos con las risas de un niño
o acaricia los oídos escuchando un cantar. 
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Se agarra a las líneas ocultas de un papel en blanco
y sube las escaleras de las blancas y negras del piano.
Encuentra en la respiración un momento claro
cuando mi mente descansa y el cuerpo relajo. 

…………………………………………………………………………… 

Una profesora que me dio clases de yoga hace dos veranos, me explicó que no podía considerarse una disciplina, sino que cada persona tenía que encontrar su yoga particular, que lo que a uno le hacía maravillas a otro le venía mal. Y lo explicaba dejando el campo abierto a muchas facetas de la vida.

Hay gente que hace yoga cantando, estando en silencio y controlando la respiración, con estiramientos, escribiendo, enseñando, bailando…

¿Cuál es tu yoga particular?
 
 
 
 

lunes, 4 de febrero de 2013

Edificio de sentimientos












Al sótano de casa, desciendo poco porque algunas veces encuentro demasiado orden, demasiado desorden. Guardo decepciones, angustias y melancolías. Esos momentos que pueden llevarme a rebuscar donde la vida se me angosta. Cajas y más cajas se amontonan entre esquinas de tristeza, donde el tiempo resultó un puñal clavado en lo más profundo de los sentimientos, haciendo que fueran sentidos demasiado intensos.

No obstante, mantengo la luz encendida para recordarlos. En alguna ocasión, me observo al pie de la escalera mirando hacia abajo, incluso llegando a sentir extraños esos arcones que allí dormitan.

En la planta baja, vive la cocina donde trajino las mil y una situaciones de la diaria rutina. Entre las ganas de vivir muchas primeras veces, encuentro las direcciones por las que siento continuar mi vida. En este espacio, dirijo el sendero por donde quiero y no por donde trata de ubicarme la educación recibida ni el trasiego de quienes me rodean. También me observo, de mis amores, madre y cuidadora de mis dolores, donde acaricio y dejo que me acaricien, defendiéndome de los avatares del camino.

En la primera planta, me apacigua la noche, la vida plagada de instantes plenos cuyas esencias pueden atraer cierto cansancio al alma. Porque sean fascinantes o nauseabundos, la rutina ansía ese lugar para dormitar de todo, ya que es en la soledad del roce de los sentidos, cuando se vive la sinceridad, percibiendo el amor y el egoísmo de uno mismo.

En el ático, me sacia mi rincón secreto donde hallo la inocencia que aún poseo. La verdad junto a la soledad me recorre entre sus paredes. Soy tan yo en este escondite como lo soy en el resto de los pisos, pero en éste disfruto sin utilizar careta ni máscara. Me crecen las amapolas y los búhos y bailo y canto, llenándome de sensaciones cautivadoras. Utilizo mucho este lugar pues si no lo hiciera, perdería ilusiones a cada instante. A veces una telaraña cubierta con gotas de rocío me basta.

Mi edificio de sentimientos me rodea, me compone como si de una partitura de música se tratara. Utilizo todos y cada uno de pisos según las situaciones en que me coloca el vivir de cada día. Porque no podría continuar adelante sin todos los pisos de mi casa. Forman parte de mi existencia y si faltara alguno de ellos, el puzle no podría sentirse completo.

Mi casa, mi rincón…