jueves, 29 de julio de 2010

Un pedacito de tiempo




Me ha traído el cielo un pedacito de tiempo.
para sentarme en un banco y acariciarme los pies.
Un cubito con agua caliente y mucha sal para más señas,
se dedican a acompañarme y hacerme muy bien.

Me baña el cálido líquido, los dedos, los tobillos y las uñas,
que de largas rascan y mejillones parecen
pero con lo que más peleo es con mis plantas,
que no tienen flores, aunque si defectos que entorpecen.

La toalla me seca y tan blandos han quedado
que con una uña soy capaz de arrancar durezas,
y algún que otro callo.
Viene después la piedra pómez,
cuya rugosidad arrastra pieles, molestias y roles.

Raíces cansadas que con mimo cuido,
envolviendo en crema hidratante
este silencio que acompañarme quiere.
Con los ojos cerrados siento dedo contra dedo las manos,
en cariños amañadas,
como cuando rozo con las yemas la punta de la mies,
caricias que me acarician los pies.



miércoles, 21 de julio de 2010

Autodidacta




Lo que hay que terminar siendo.
En el sentir y en el vivir,
en el reír y en el llorar,
en un amanecer o al acostarse.
Buscar para encontrar
el sentimiento de la vida
envuelto en la risa, envuelto en el llanto,
al alba y cuando viene la oscuridad.

Ese saber hacia donde dirigirse
en cada momento del hoy.
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martes, 13 de julio de 2010

Amiga mía



Todos pasamos por momentos difíciles. Momentos en los que parece que la vida te ha puesto una zancadilla y en los que no sabes como solucionar lo que te ronda por la cabeza.

Y no lo sabes, porque no sólo depende de ti.

He sido una persona que he ido de frente con los problemas, diciendo las cosas cuando las tenía que decir, las que tenía que solucionar, entendiendo que no podían estar sin solucionar.

Pero con el tiempo he entendido que mi tiempo no es el tiempo de los demás. Que es mi tiempo. Y que no puedo estar esperando a que sea el tiempo de los demás, sino que tengo que seguir hacia adelante. No lo hago por gusto, sino porque el querer solucionar algo cuando la otra parte no tiene ninguna intención de arreglar nada, o ni siquiera se da cuenta de ello, me ha llevado a recibir desagradables contestaciones. Y hablo de solucionar situaciones difíciles, con las personas que percibo más cercanas, con las que de verdad sé los sentimientos que hay por medio.

Pero aprendí a esperar y a la vez a no esperar. Es como darse cuenta de que en toda relación hay momentos de vida y momentos de muerte. Hay esperanza mientras hay vida. Pero también es posible que nunca la haya.

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Amiga mía:

Sabes que hay relaciones en mi vida que son muy complicadas y sabes también el dolor que me han provocado esas relaciones. Y que no puedo arriesgarme como lo hacía antes. Aquella ingenuidad se quedó atrás. Han venido otras cosas muy buenas al crecer, al vivir, que me hacen sentir que merece la pena seguir hacia adelante.

Me has notado triste de un tiempo a esta parte. Reconozco que he llorado mucho, porque mi relación contigo ha sido tan abierta y tan limpia que me dolía no decirte lo que estaba sintiendo.
Me he acostumbrado a callar, lo llevo haciendo toda la vida, pero en los últimos años soy muy consciente de ello. No me lamento ni me compadezco por ello, así lo he elegido.

Entendía tu enfado. Pero entendía otras muchas cosas, más de las que tú piensas que pudiera entender. Entendía todo lo que te has atrevido a decirme, pero en cierta manera la ausencia de esa relación tan clara que teníamos, me dolía demasiado.

Abrir tu corazón como lo has hecho, mientras se te llenaban los ojos de lágrimas, diciendo las verdades sobre quien eres, por qué te mueves y cómo vives, te hace muy grande a mis ojos. Te hace tan limpia como aquella tarde hace siete años en la que un abrazo nos devolvió toda la alegría y confianza de nuestros años niños.


Aquellos años en los que los peldaños de una escalera eran todo nuestro mundo.



martes, 6 de julio de 2010

La libertad de las amapolas

De cerca


"nos"




“¿Por eso me pusisteis Ababol? ¿Por qué queríais que fuera tan bonita como las amapolas?

En parte… sí. Pero no sólo por la belleza, sino también por la libertad. Una amapola nace y crece donde quiere y no tiene dueño ni ley. Tampoco se puede hacer con ellas un ramo ni colocarlas en un jarrón, porque al poco de cortarlas se marchitan y mueren. Quien quiera disfrutar de la hermosura de un ababol tiene que venir al campo para contemplarlo tal como es… libre.”

Susana Prieto – Lea Vélez



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Sólo se puede vivir libre por dentro, como si se estuviera dentro de un campo de amapolas y seguir naciendo con cada amanecer y creciendo con cada hora del día. Cada instante, cada momento de libertad, único e irreemplazable.

Mi libertad está aquí, en mi corazón.

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miércoles, 30 de junio de 2010

Tus primeros setenta



Mi padre ha cumplido setenta años
y hoy nos hemos puesto morados
comiendo langostinos y jamón serrano.

Te he llevado dos velas,
con la forma de un siete una,
con la forma del cero, la otra.
Y te canto feliz cumpleaños
aunque protestes porque te hago regalos.

Te preguntarás que tienes que hacer
para que no continúe año tras año
con la misma cantinela.
Quizá no te acuerdas, pero yo no me olvido…

Cada vez que veo la foto de mi primer cumpleaños
y mi cara de niña delante de aquella vela
siento la ilusión de estar en casa
rodeada de todos los que me dan vida.

Así que, mientras la salud lo permita
y aunque al apagar la luz, protestes un ratito
me tendrás siempre cantándote
gran y feliz cumpleaños…Papito.



viernes, 18 de junio de 2010

Para el que quiera amar






Para amar hay que conocerse profundo.

Conocer las virtudes, trabajar en los defectos.
Esconder muchos deseos y ahogar algunas penas
para que no acogoten ni atosiguen por dentro.
Aglutinar los complejos y encerrarlos bajo candado
a fin de que las inferioridades y los celos,
no sean dueños ni amos.

Y el egoísmo machacarlo, ni siquiera mirarlo.
Mira que no es bueno,
en el que busca amar y en el que quiere todo darlo.

Y conocer al de frente, aunque ni el mismo se conozca.

Conocer sus virtudes, amar sus defectos.
Tratar de cumplir sus deseos y aliviar sus penas
para que no acogoten ni atosiguen por dentro.
Entender sus complejos y como no se puede encerrarlos
saber donde viven esos oscuros estados,
para que por lo menos, no afecten tanto.

Y el egoísmo que en el otro habite, y sea difícil arreglarlo,
a veces hay que hacerlo ver
con el mismo jarabe acaramelado.

Porque la vida es como dicen una de cal y otra de arena,
una de miel y otra de hiel.




lunes, 14 de junio de 2010

En el de al lado.

amapola 4
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amapola 3
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"nos"
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Desde el borde de la carretera,
sigo el camino como todos los años.
Busco rojo,
me persigo esperando.
Últimamente no tengo tiempo
para buscarte, para buscarme.

En el campo del año pasado,
a lo lejos, verde trigo plantaron.
No se ve el colorado que me llevó
a encontrar mis sueños dorados.

Otros derroteros miran los ojos,
encontrando pequeños grupos formados.
Un cobertizo en ruinas se convierte
en postal de saciedad y cuento.
Me aparto… Perdóname, niña,
por no dedicarte más tiempo.

Volvemos hacia atrás y aunque no se ven
regresamos a aquel campo y en el de al lado,
se hallan, se sienten, entre el cereal dorado
y allí me hallo y siento yo.
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sábado, 5 de junio de 2010

2 de junio


Paso el día, nerviosa, con lágrimas en los ojos. He estado en la tienda de las postales bonitas, para comprar dos. En una, hay un balancín con un bebé y en la otra, las ramas de un árbol llenas de flores y pájaros.

No sé si llamarte o mandarte un mensaje. La operación es complicada y puede ocurrir lo peor. Ando de acá para allá para comprarte un regalo. Tu cumpleaños es dentro de dos días, pero quizá no sea posible celebrarlo como quisieras.

Me están atendiendo en una tienda y suena mi teléfono.

-¡Estamos en el paritorio! – casi me gritas. Las dependientas se me quedan mirando mientras doy botes de alegría y me emociono.
- Ya viene Nora. Llevamos unas horas y todavía hay para largo.
La postal del balancín ya tiene día de entrega, pero la otra me pregunto si podré darla en el día señalado.

Te mando un mensaje, porque verdaderamente no se qué decir: “La vida tiene laberintos de vida que nos llevan y nos traen. Estoy pensando en ti, rubia”.
Me das las gracias, y me mandas un beso.
A las 16:00 horas, me envías un mensaje: “Todo ha salido bien. Mi padre tiene todavía muchas cosas que enseñarme”.

A las 22:30 horas suena el teléfono: “Nora ya ha nacido y se parece a mí”.
Al día siguiente, corro a ver a la pequeña. La tengo en brazos y verdaderamente si que se parece a ti. Os doy la postal del balancín.

Un día después, por tu cumpleaños, puedo darte tu regalo y la postal con las ramas del árbol llenas de flores y pájaros.

Dos amigos,
dos encuentros,
dos circunstancias distintas de la vida
que me llevan a un día lleno
de emociones y de alegrías.



domingo, 30 de mayo de 2010

Hoy y ahora





Creo que no hay cosa mejor
que vivir el presente y el ahora.
Como mucho un recuerdo para una cita,
programar una cena o las vacaciones,
preparar una salida al monte o
la ropa para el día siguiente.

El futuro.
Mañana mismo puede romperse
en cientos de pedazos.

El pasado.
Como el agua, esas gotas que llovieron
en riachuelo o torrente.
Como las hojas del árbol que, caducas
se dejaron caer abandonadas a su suerte.
Volverá a llover, germinarán otras.
Pero esas de antes,
aquellas que fueron, ya no vuelven.

El pasado es lo que me hace vivir como vivo.
Hoy y ahora.




miércoles, 19 de mayo de 2010

Partido de pelota





Partido de pelota, Barriola contra Olaizola.

Dos camas sobre las que cuelgan cadenas,
bolsas llenas de líquido.
Dos hombres entre sábanas blancas
demuestran lo que somos sin disimulos,
sin tapujos que aparenten lindezas ni maravillas.
Pedos y eructos campan a sus anchas,
mientras los ojos cansados miran la televisión.

El dolor se vive.
Va y viene en olas de desesperación
acompañadas en imposibilidad de movimiento,
como si fueran las rocas del acantilado.
Pero la medicación te calma.

Al relajarte me tranquilizo yo.
Parece que ha bajado la marea.
Sigo escribiendo
mientras a mi lado, desde la cama,
me acaricias el pelo.



domingo, 9 de mayo de 2010

Me siento o me siento.




Siento que me siento.

Igual me siento en una silla
o siento llegar la oscuridad al caer la noche.
Me siento cansada, me siento contenta…
Me siento en el sofá.
Me siento junto a ti, me siento sola.
Me siento a contemplar el dorado sol
al que siento calentar la piel,
mientras que me siento en una tumbona.
Me siento en la cama y leo,
mientras siento venir al cálido sueño.
Me siento o me siento.
Adivino dónde o qué.

¿Te sientas o te sientes?



miércoles, 5 de mayo de 2010

Nilo



"nos"


Cálidas aguas, que arañando granos
guardan caricias en alargados ritos.
Desnudas orillas, con el sol por montera
te reciben deseosas de deslumbrantes mimos.
Faraones y árabes en amor te surcaron,
encontrando en tus crecidas, comida y desierto vivo.

Hoy me llevas en acurrucado seno,
envidiadas tus fuentes y bebidos tus mitos.
Arrastras mi adorado sueño a sentirte,
mojado, profundo y adorado Nilo.



domingo, 2 de mayo de 2010

Frases hechas




Una frase hecha
resulta un juego de palabras
que se caen por su propio peso
cuando termino entendiéndolas.

Y el estrépito es tal que ya ni las recojo.

En el suelo, terminará por deshacerlas
la intemperie que entre vendavales
arrastrará sus restos inertes
a la alcantarilla del subsuelo.



viernes, 30 de abril de 2010

Monedas en el camino al poblado nubio.




"nos"


La barca continúa su curso entre juncos y piedras. Dejamos a la derecha la tumba del Aga Kan y su residencia.


A la izquierda el jardín botánico, extraña por su frondosidad enfrentada a la arena de la orilla. La orilla, en la que el agua juega a deslizarse un poco adentro, un poco más. La orilla, en la que niños se deslizan chapoteando y nos gritan, saludándonos con la mano.


Estoy entretenida viendo todos los matices que ofrece el paseo, sintiendo la brisa en la cara. Una voz canta una habanera muy suave, incluso parece fatigada. No acierto a localizar de dónde proviene, hasta que me doy cuenta que la tengo al lado.


Junto a la barca, sujeto a ella, en otra barca más pequeña, un niño de unos doce años canta. Ha venido remando con los brazos y se ha agarrado a nuestra embarcación para conseguir unas monedas. El guía nos explica que se arriman y escuchan a los que viajamos para acertar con el idioma de la canción a interpretar.


Su piel luce curtida por el sol y nos canta. Nos canta hasta que consigue unas monedas. Le vemos alejarse, yendo hacia la orilla.


Pocos metros después se acerca otro muchacho de unos quince años pero viene sin barca. Nada hasta que se pone a nuestra altura y nos saluda. Después de que se marcha, pienso que significarán para ellos esas monedas, lo importante que son que salen al río a jugársela con tal de conseguirlas.


Sabía que en este viaje iba a ver pobreza, pero esta pobreza es distinta, porque ellos trabajan para ser un poco menos pobres, luchan dentro de las posibilidades que su día a día les ofrece.


No esperan una ayuda del cielo,
pelean por tenerla.
No se sientan tratando de dar lástima
trabajan por su sustento.
No se lamentan de su suerte,
luchan por conseguirla.
Y la consiguen,
la ayuda y la suerte,
dejando la lástima aparcada en un rincón.
Se merecen todas las monedas del mundo.




domingo, 25 de abril de 2010

En el camino al poblado nubio.



"nos"
Assuan. Río Nilo.



El paso entre las pequeñas barcas es complicado. Cuerdas y cables de acero se cruzan por doquier. A veces hay que pisar primero una proa y en la barca siguiente la popa es la que nos recibe. Es como una pequeña aventura pasar de una a otra.

La barca que nos va a llevar hasta el poblado es similar a las que hemos pasado. Blanca con pequeños toques de color, nos acoge en su seno. Me siento y mientras los demás van llegando, uno de los dos hombres que dirigirán la barca, se afana por llenar el depósito de gasoil, mientras el otro se dedica a poner unas pequeñas frutas, parecidas a peras sobre un banco cubierto por una tela y después limpia un pequeño recipiente en el agua el río y lo seca metiendo a continuación unas pipas que creo que son de calabaza.

El guía nos invita a degustar las viandas. Al iniciar el viaje nos han avisado que no bebamos agua que no sea embotellada y estoy viendo que la fruta está húmeda y el recipiente de plástico limpio con agua del río. Si lo pienso fríamente me viene a la cabeza, futuros dolores de barriga y me cohíbo. El grupo no se atreve a pesar de que el guía insiste y come delante de nosotros.

La barca, con el ruido del motor de fondo se mueve, se desplaza. En poco más de dos minutos estamos en el centro del río.

-Vamos a bailar- dice el guía.

Nos miramos tratar de averiguar a que se refiere. Uno de los que lleva la barca, coge un instrumento musical de percusión y mientras va tocando ritmos con la mano, comienza a cantar.

- Alere, alere.
Y todos repetimos:
- Alere, alere.

Y mientras cantamos nos cogemos de las manos en alto y damos vueltas alrededor del banco de la comida.

Estamos, a las ocho de la mañana, bailando y cantando en una pequeña barca que navega sobre las aguas del río Nilo. Me río encantada de lo que hago, de lo desinhibida que estoy, de lo feliz que me siento y de lo que estoy disfrutando. Es mucho estar aquí… Es maravilloso.

domingo, 18 de abril de 2010

Límites



Es bueno reconocer los límites de cada uno. Es como tener una barrera que nadie puede sobrepasar porque te hace daño.

Durante muchos años la han sobrepasado y yo lo he tolerado, me he dejado llevar, hasta darme cuenta cuales eran esos límites. Y al hacerlo, también he aprendido a respetar los límites de otros. Pero el darme cuenta de ello me ha llevado también a apartarme de algunas personas. Porque esas personas los sobrepasan continuamente, claro está sin darse cuenta, porque no me paro a explicar que es lo que me sienta mal.

También están las personas de las que nunca me apartaré porque saben donde están mis límites y los respetan. Quizá porque también son sus propios límites y saben tratarte como necesitarían que les tratarán a ellas.

También he aprendido que según con quien hables no es bueno ser claro, porque el tratar de explicar donde están tus límites puede convertirse en un arma de doble filo que se vuelve contra uno mismo, porque al no comprender la otra persona lo que te sucede, eres algo así como un bicho raro, al que no se le puede decir nada.

…………………….

Ayer estuve paseando con una amiga que está pasando un mal momento. Le estaba contando una situación sucedida esta semana en la que alguien sobrepasó mis límites. Empecé a despotricar, no contra ella sino contra la situación que me había revuelto por dentro y de repente me pidió que dejara de hablar así, porque le hacía daño, porque le dolía, porque le afectaba.

Comencé a hablar en voz baja y dejé de despotricar, dándome cuenta del momento que estaba viviendo. La oportunidad de dar lo que siempre he deseado que me den, cuando trató de ser asertiva respecto a como me siento cuando sobrepasan mis límites. La confianza que estaba depositando en mí era muy grande, abriendo sus sentimientos, enseñándome sus barreras basadas en la experiencia que de la vida ha sacado.

No pude evitar ponerme a llorar, y en su malestar llegó a preguntarme si había dicho o hecho algo que me sentará mal. Traté de explicarle lo que me sucedía pero no se si me entendió.

Retirar el ego de la mente y ponerte en el otro lado. Observar la asertividad de la persona que está enfrente y tratar de entenderle y de ayudarle para que no se sienta mal ante nuestros actos, siento que es uno de los mayores gestos de unión que puede haber entre dos personas.

Sencillamente, con su confianza, me dio la oportunidad de dar algo muy grande.




miércoles, 14 de abril de 2010

En la ciudad de los muertos

Ciudad de los Muertos



"nos"


En la ciudad de los muertos,
viven entre lápidas funerarias.
Tumbas de mármol que cuidan
quienes no tienen donde caerse muertos.
En la entrada de la casa
sobre una alfombra
come un plato de zanahorias cocidas,
una pequeña y morena niña.

Cuando paso junto a ella me mira.

Me revuelvo por dentro…
Su cuerpo está rodeado de moscas.
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sábado, 10 de abril de 2010

Mi viaje





Abu Simbel


Mi viaje… El viaje de mi vida. El que había estado esperando durante muchos años. Económicamente difícil, pero llega un punto en el que he tenido que liarme la manta a la cabeza porque sino no lo hago, mientras veo como van pasando los años, llenando carpetas con artículos, pidiendo en fechas señaladas libros que hablen de todo esa cultura que me fascina. Vamos, que en mi casa hay un rincón señalado con unos pocos adornos que me han traído amigos que habían estado allí…


Y en un momento siento que ese allí no es allí, sino aquí porque estoy tocando la piedra. Esa piedra que resiste el paso del tiempo, de miles de años entregada a ser acariciada. Es aquí y es hoy, viviendo el calor del sol como si de una fantasía se tratara. Pero es ahora, en este instante cristalino y limpio. Piedra arenisca que me mira y que toco, que me desborda.


En medio del desierto, junto a un lago de azuladas aguas, siento a la piedra tan desnuda como me siento yo. Mi hijo me observa y me abraza porque no puedo parar de llorar mientras mi pareja no deja de sacarme fotos porque sabe lo que este momento significa para mí.


Ramses y Nefertari, eternos esposos y amantes, testigos de mi alegría y de mi llanto.





domingo, 28 de marzo de 2010

Vacaciones

La piedra,
la arena,
el calor
y el cielo azul.
Me ausento unos días.

jueves, 25 de marzo de 2010

Al manantial





Siento que no estoy,
que no me hallo entre la gente.
Que hablo, que digo, que me muevo
y que la vida continúa girando.
Escucho y callo, preguntándome
donde he pretendido encajar
si no soy capaz de ello.

Me aparto,
siendo consciente de mis actos,
buscando alejarme de lo que me violenta.
No hace falta agradar a nadie
porque al final, estaré yo sola
bailando con mis sentimientos.

Así puedo volver al bosque
y beber del manantial
todas las veces que haga falta
y limpiar el veneno que, en ocasiones,
me atrapa.



domingo, 21 de marzo de 2010

Poesía




En cada gesto de la rutina, poesía.

El interruptor de la luz abre el ventilador
para que no se inunde el baño de vaho.
Se abre el grifo y el agua aparece
en círculos perfectos saliendo por los agujeros
de la alcachofa de la ducha.
Todavía fría,
se arrastra sobre la alfombra de plástico
sujeta a la base de la bañera.
Los chupones se vacían de aire
y la mantienen inmóvil
mientras el agua se escurre por arriba
y por debajo.
Y cae desde lo alto mojando
musgos nacidos entre los recovecos
del desnivel bajo su nacimiento.
Y cala los pequeños entrantes
que agradecidos se relajan.
Los párpados caen ante el peso
de las gotas sobre las pestañas
y la mirada se centra
en todo lo que se extiende bajo ella.
Las curvas terminan en canales
desde donde el agua cae en torrente
que se desborda, anegándolo todo.

Cascada propia e insólita
De un mundo único y escondido.
Catarata de sensaciones.



domingo, 14 de marzo de 2010

El viento





Mi hijo afirma que no se ve el viento.
Le digo que sí, pero no me cree.
Por la calle, se mueven las ramas de los árboles
y su cabello que se alborota
Pero él sigue diciendo que no se ve el viento.
No necesitas verlo, le insisto,
sólo siéntelo,
pero continúa en retahíla:
¡Que no! ¡Que no lo veo!

Al día siguiente, encuentro al viento
metido en una bolsa de basura.
Está agarrada en una papelera
por donde se ha colado el aire.
Sujeta, vuela mecida por Eolo.
Bolsa y viento son todo uno.
Se mantiene suspendida…
La pena es que no puedas verla.
La bolsa por lo menos.
Porque igual me sigues diciendo
que no ves al viento.



domingo, 7 de marzo de 2010

Acurrucos




Te siento agobiado.

La espalda vuelve a las andadas
con nuevos arranques de rabia,
y el trabajo parece que no se acabara.
Cuanto más haces, más te exigen,
y la reunión con el ordenador
se convierte en prolongado instante de ardor.

Pero cuando terminas y te relajas,
haces lo que no pensé que harías.
Me buscas y te acurrucas
apoyando la cabeza contra el pecho,
sólo queriendo que te acaricie el pelo.

Acurrucos deliciosos para mis adentros,
tan profundos que me podría quemar.
¿No sabes por qué me gustan tanto?
Es que quieres lo que más me gusta dar.




martes, 2 de marzo de 2010

¿Las miráis desnudas?




Las ramas del los árboles forman parte de mis días este invierno. Las observo alzarse hacia el infinito cielo. Son el final de la cadena que comienza en las raíces y que en primavera se viste de nuevo.

Son el final y por ello se duermen en invierno cuando reina el frío. Descansan a la espera de mejores temperaturas para despuntar repletas de flores y hojas.

Son las manos del árbol, aquellas en las que se apoyan los pájaros para construir sus nidos. Son las manos del árbol, cuyos cuerpos albergarán yemas y frutos.

Limpias de complementos, se muestran como suenan, se ven cómo son, sin adornos que las envuelvan. Puntas alargadas y estiradas, hoy ofrecen algo que no dan en verano.

A los ojos, su desnudez engalana el paso de las nubes en el eterno cielo.
Se están empezando a llenar de flores… ¿pero, y desnudas? ¿Las miráis?




jueves, 25 de febrero de 2010

De la tarta de la vida




A veces me pregunto cómo no me he dado cuenta antes de algunas cosas. Igual es que no quería. Era como una pescadilla que se muerde la cola o como eso perros que dan vueltas sobre si mismos, tratando de morderse el lomo buscando pulgas.

En la mente entran conceptos e ideas sobre los que no dejas de trabajar, porque hay que solucionarlos, porque no se pueden quedar así. Hasta que un buen día te percatas de que esos problemas, problemas porque los conviertes en ello, no tienen solución. Sencilla y llanamente, no la tienen. Y se te pasa por la cabeza… A ver, si yo retiro este tema y este otro y ese de más allá…

Y de repente parece que no tengo problemas, sólo los que pueden venir del día a día, de unos horarios y de la vida que venga con el camino. Creo que me he llegado a sentir tan mal por motivos que no vienen a cuento, que lo que para otras personas es terrible, para mí ya no lo es tanto.

Pero no dejan de ser terribles porque no me importen, sino porque no tengo por donde agarrarlos. Es como si hubiese una tarta a comer entre varios pero por ganas, antes de que vengan los demás, alguien ha cogido un trozo y se lo ha comido. Entonces trata de situar los trozos que quedan para que no parezca que ha comido algo, pero se nota, no deja de notarse. Entre trozo y trozo queda un hueco apenas imperceptible pero está ahí. Y no puede arreglarse a no ser que vuelva a reunir todos los ingredientes y haga una nueva tarta. Pero es posible que no haya harina suficiente o que falte algún huevo o que el azúcar no sea de la calidad adecuada.
Entonces sólo queda comerse un trozo de la tarta, que a veces será dulce y otras, vendrá acompañada de agria nata.

De esa tarta, de la tarta de la vida.



viernes, 19 de febrero de 2010

Ahora




Taza de té en los labios.
Papel blanco sobre la mesa.
Tinta azul envolviendo sensaciones.
Líquido caliente en la boca.
Mano desplazando el bolígrafo.
Luz sobre la cabeza.
Caja registradora sonando.
Gente sentada hablando.
Brazos vestidos de rojo.
Mi mente está callada.
Sólo habla el ahora.



domingo, 14 de febrero de 2010

Ternura




Recuerdo un poema de Manuel Rivas que suena:

Ver al hombre sólo,

débil,

con las pezuñas en la nieve,

armiñado de estrellas,

aullando al infinito.



....................................


De frente, habla un hombre
diciendo que no le importa lo que yo piense,
mientras expresa lo que siente.
No para de hablar, no para.
Aunque diga que no le importa, de hablar no para.

Su barbilla tiembla,
como los pétalos de una flor ante el rocío de la noche.

Y a mí, al sentirle así…. Se me llena de ternura el alma.



sábado, 6 de febrero de 2010

La mía




Dejé de llorar las ausencias.
La de los muertos
y la de los que están, pero no están.
Tantas veces se abrió a raudales
el caudal de la soledad,
que me cansé de tirar la caña
para pescar nadas.
Entonces me pregunté si fueron ausencias
o anhelos no hallados
a los que dediqué demasiado tiempo
en esperanza de encontrar algos.

¿Qué es la ausencia si no algo que echas de menos?

Si volviera a llorarlas,
viviría la más grande de las ausencias.
La que me roba de ser esencia.
Hoy un pájaro, mañana madre y mujer
y pasado, un simple capullo de amapola.

La mía.



domingo, 31 de enero de 2010

Invierno de verdes rosas




Dicen que el invierno es triste…
Que sabe a frío y le faltan flores.
Que los días son cortos y parece
que la oscuridad se adueña de todo.
Pues me parece que no hace frío
mientras tengas el corazón ardiente.
Que los días siguen teniendo veinticuatro horas
y que no hay oscuridad, mientras lleves la luz dentro.

Siempre habrá las que florezcan
hoja sobre hoja en capullo formada.
Llenan los campos a falta de tomates y pimientos.
Si no se disfrutan, es que sólo se quieren
esas que huelen bien.
Repollos, coles grandes y de Bruselas.

Llenan de verdes rosas nuestro invierno.






domingo, 24 de enero de 2010

Consciencia

Vacío
.
.
"nos"
.
.
Sobresaliente, la consciencia adivina
donde se hallaba dormida.
Descansaba tras ilusiones rescatadas de fábulas,
en bienes brillantes como gotas de agua.
Era la inconsciencia, el día a día del camino
junto al río caudaloso del destino.
No sé bien cuando se tornó consciencia,
ni cuando han llegado otras sensaciones.
Sólo sé que brotan del primer manantial.
Desde arriba, del que vive dentro.
Vienen en notable armonía, a traerme
refugios en los que no pensar,
encuentros con el simple vacío.

Ahora el afuera me importa,
lo que hace falta, lo suficiente.
.
.
.

domingo, 17 de enero de 2010

Va de cuentos




A mí me pasan y aquí los cuento,
los sinsabores y los desplantes.
Igual suceden y decido callarme.
No es que lo sepáis, es que no los cuento.

Igual gusta leer lo que a veces cuento,
batiburrillo de lágrimas o de caramelo, besos.
Pero hay que pensar que pudiera ser,
que los versos sean, nada más que un cuento.

¿Es un cuento lo que cuento?
¿Es un cuento lo que cuentan otros?
¿Es fábula o quizá verdad?
Pasan cosas, retornan momentos
pero algunos no los cuento porque me parece….
¡Que suenan a cuento!




lunes, 11 de enero de 2010

Tranquila




Los dedos pisan el teclado
y mientras lo hacen siento la necesidad
de dejar de lado el poema que venía.
Los dedos acarician las teclas,
y tras las la luz que entra por la ventana,
está la calle envuelta en el frío
dueño de la nieve que aún sobrevive.
Sentada, click, click, la pantalla delante.
Un trozo de lava y un bote de colores
lleno de bolígrafos y lápices.
He estado recogiendo ropa planchada,
las camas hechas, la basura fuera,
Tranquila, tranquila, tranquila...
Me siento tranquila.
Si repito muchas veces la palabra suena extraña.
Tranquila, tranquila, tranquila, tranquila…
.
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jueves, 7 de enero de 2010

Dentro de la espiral

Roma 2009-30
.
.
"nos"
.
.
Ahí dentro tras la piedra,
estaba la luz que no veía
porque no me sujetaba a la cuerda
para subir la espiral de la vida.
Ahí detrás, las grietas soportaban
la carga de la inconsciencia de un quizás,
que algún cercano día traería
murmullos de gozo, suspiros de alegría.

Me elevé por encima y miré hacia abajo,
comprobando lo que no quería ver.
No quería ver, decía
lo que me trajo tristeza y agonías.

Se queda atrás lo que fue y nunca será,
entre toneladas de piedra, al inicio de la espiral,
porque ahora miro hacia arriba y siento
trinos de aire y de viento en libertad.
.
.

domingo, 3 de enero de 2010

Roma





Roma Vaticano




Desde el suelo


Mi profesora de arte era genial. Había recorrido medio mundo y gracias a ello y a su afición a las diapositivas, su clase era mi favorita. No faltaba momento en que me sorprendiera con alguna imagen que llevaba a mi mente a soñar despierta. Por el mundo hay lugares, algunos recónditos, otros más cercanos que me provocan una terrible fascinación.

¿Qué trae esa sensación? No lo sé muy bien. Hay rincones en los que creo que encuentro algo de dentro, fuera. Entonces es como que me rodean escalofríos de sentirme arropada. Algún día visitaré Egipto o Petra o montones de sitios.

Siento verdadera pasión por la pintura, la escultura y como no, por la arquitectura. Por algo terminé dibujando, lo justo, que las notas no daban para más.

Sólo por unos días he recorrido las calles de una ciudad que me ha sorprendido, halagado, entusiasmado… Desde la antigüedad, hasta nuestros días, un ritmo de movimiento entre calles que me lleva a situarla por encima de las ciudades que he visitado hasta ahora.

He cenado a la luz de las velas en el Trastévere, paseado en un mercado de Navidad en la plaza Navona, bajado las escaleras de la plaza de España, rodeado por dentro y por fuera el Coliseo. He echado una moneda en la Fontana de Trevi, recorrido los pequeños callejones del interior del castillo de Sant´Angelo, he probado varias veces el tiramisú. La plaza del Pópulo, el Panteón y dar unas cuantas vueltas hasta encontrar la iglesia que retiene en su interior el Moisés de Miguel Ángel han sido parte del itinerario.

Y también, como no, visitar el Vaticano. La basílica con su cúpula y los museos vaticanos. Y lo que más, recuerdo de esos años de estudiante, la magnífica estructura del baldaquino de San Pedro, altar papal construido en bronce, apoyado en unas soberbias columnas salomónicas.
Lo más decepcionante de esta visita a la maravillosa Roma ha sido comprobar, lo poco que cuidó la propia ciudad su espléndido legado, su legado romano.

Una estatua puede moverse de sitio pero destruir todo un imperio en afán de construir otro resulta triste. El baldaquino de San Pedro, se realizó con bronce que dormía en el Panteón y el foro romano se desmontó para construir otros edificios modernos. Lo que queda, se cuida ahora, pero durante siglos fue la cantera de los picapedreros.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Porque seáis lo que queráis ser...




Brindo por lo que cada uno quiera brindar…
Os deseo lo que cada uno quiera desear…
Que merezcáis lo que vosotros creáis merecer…
Que sintáis lo que queráis sentir,
para encontrar lo que anheléis hallar…
Que seáis lo que queráis ser
aunque para ello tengáis que dejar cosas atrás,
porque esa será la única manera de avanzar
en la vida que a cada uno nos corresponde.

Buena entrada de Año para todos.




lunes, 28 de diciembre de 2009

Locura alada




Los campos después de ser arados han atrapado el agua que las nubes han cedido y se desbordan. Pero no de agua. De verde. Parece que han agarrado una brocha y han pintado entre los surcos de los terruños. Esa tierra que dejan preparada para plantar el trigo, tiene una capa de terciopelo que resulta un rincón delicioso para los pájaros.

Sobre los cables, entre torre y torre eléctrica reposan, y de vez en cuando se dejan caer hacia el suelo abriendo las alas. Se tiran y aterrizando, picotean entre las pequeñas briznas de hierba, encontrando semillas y pequeños bichitos. Sale uno hacia abajo y dos o tres le siguen. Después vuelven a hacer compañía a los que siguen balanceándose en los cables.

Y de repente, como en una expresión de júbilo o de alegría, aparecen cientos. Quizá brotan de la tierra, saliendo alocados a correr aventuras. Lo cierto es que no se veían tantos. Los del columpio se unen a los que saltaban entre colores, dibujando emociones en el cielo. Suben los suspendidos y suben los habitantes del suelo.
Se unen a las corrientes de aire y entre ellos desafiantes, forman laberintos de pájaros. Se confunden juntándose la bandada con otra que por allí pasaba. Se rozan las plumas de las alas.

Y pían, locos y extasiados de unión, los pájaros.



jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Qué tendrán las luces!



Ha llegado la nieve a las grises calles
trayéndonos regalos blancos
de fríos copos volando cual aves
en cadencioso silencio, blancas suavidades.

Ha llegado la Navidad
en decoradas fachadas y árboles dorados.
¡Qué tendrán las luces que alegran el alma
de ilusiones brillantes y dadoras manos!

Y ahora llego yo,
para cuando queráis, daros un abrazo,
desearos mucha felicidad
y un largo y próspero Nuevo Año…

..............................

Quiero daros las gracias a tod@s l@s que durante años, habéis estado entrado en mi blog, en éste y en el anterior. A l@s incondicionales, a l@s ocasionales... En fin, a tod@s... Siempre es una alegría saber que llego a otros corazones....
..............Un beso muy grande.........

domingo, 20 de diciembre de 2009

Certezas




Como si estuviera entre un montón de tomates
esperando a que sacaran a los de más arriba
para encontrar un huequito donde contemplar la luz.

No me asusta la de la cambiante naturaleza,
porque me da vida y me sacia.
Me recarga de energía y me envuelve, recordándome cada día
que ese movimiento vuelve cada año,
hoy en brillante nieve que se agolpa mientras cae
y mañana en hermosos frutos cargados del árbol.

Hay certezas que alegran,
certezas que llenan, sean tristes o placenteras.
Certezas poco frecuentes y otras rutinarias.
Complicadas, esquivas y algunas rudimentarias.

Pero las que duelen, son las que se encuentran
tan contrarias a lo que es uno mismo,
que llegan a asustar, sobre todo porque…
Te acabas acostumbrando a ellas.



martes, 15 de diciembre de 2009

Ochenta y nueve



Mi hermana ha enfermado. Su cabeza ha salido volando entre las nubes y se ha quedado allí entre algodones dormida. Igual es que ya estaba cansada de la vida y ha decidido perder el norte de su existencia para navegar sin rumbo en los mares de la inconsciencia.

Su hijo no ha tenido más remedio que ingresarla en una residencia, tal era la dependencia que tenía. Su padre no estaba muy conforme pero se ha dado cuenta que era mejor así. Por mi parte, he hablado con él, con mi sobrino. Entiendo que ahora que mi hermana está enferma, tiene que hacerse cargo de su progenitor, que tampoco anda muy bien de salud.

Mi sobrino me ha acusado de querer abandonar a su padre, me recrimina diciendo que quiero dejarlo en la calle. Hasta su boca ha llegado a pronunciar las palabras “maltratador y asesino”. Se me llenan los ojos de lágrimas con sólo pensarlo.

Sus padres han estado viviendo en mi casa durante treinta años. Nunca han pagado alquiler, ni la luz, ni el teléfono, ni el agua, todos los meses les he dado dinero para la compra y para algún gasto extra que pudiera surgir. Si algo se rompía en casa lo he pagado yo.

Mi sobrino ha amenazado con denunciarme después de la comodidad con la que ha vivido durante años. Venía lo justo a ver a sus padres con breves visitas de aproximadamente diez minutos. Me daba cuenta pero no le dije nunca nada. En el fondo, yo estaba a gusto viviendo con mi hermana y mi cuñado.

Hace una semana se hicieron cargo de él. No me han querido decir si se queda con ellos o lo llevan también a una residencia. Vino una empresa de mudanzas a llevarse sus cosas. Sólo dejé entrar a su mujer, a él no le he permitido que ponga los pies en esta casa. Mi testamento lo he cambiado, le había dejado mi piso, pero ya no tengo motivos para querer que sea así.

Me ha llamado egoísta, ha echado por el suelo el cariño de muchos años y creo que no lo merezco… Se que cuando se vive cómodo y sin preocupaciones la vida es fantástica y todo te sonríe, pero de repente, se le ha dado vuelta todo y no lo termina de encajar… Es demasiado el daño que me ha dejado dentro, es demasiada la decepción, la tristeza, quizá con el tiempo todo se tranquilice, aunque no quede mucho.

Quizá hubiera podido cuidar de mi cuñado, pero es que yo... Tengo ochenta y nueve años.


jueves, 3 de diciembre de 2009

¡Que la vida no es así!




Un rato antes de meterse en la cama, cojo las tijeras y mientras se las corto, le digo:
-Tendrás que aprender a cortarte las uñas.
- Oye, ama. Esto no me gusta nada, un montón de deberes, hacer la cama y ahora las uñas.
- Pues es lo que toca y te toca a ti.
- ¡Que la vida no es así!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Mujeres que corren con los lobos



Cuando leo un libro, puede resultar que dicha lectura sea amena sin más o que entre las frases colocadas línea tras línea encuentre un punto de encuentro, nunca mejor dicho, a muchas cosas.
Hace años que oí hablar del citado en cuestión. Por un motivo u otro, hasta hace unos meses no cayó en mis manos. Me lo recomendaron como lectura obligada a toda mujer, aunque verdaderamente pensé que ya estaba muy de vuelta con muchos libros de este tipo. Me he cansado de leer aquellos que siempre me dicen lo mismo sobre lo mismo. Autoayuda, sí, pero desde hace tiempo no me aportan nada nuevo. Todo se repite constantemente, como en un bucle que no avanza. Así que mi periplo en la biblioteca me sugiere alguna novela interesante y uno o dos de poesía. ¡Qué nunca falte!

Hasta que compré “Mujeres que corren con los lobos”. Son cuentos de todos conocidos, como ejemplo, “Las zapatillas rojas”, “El patito feo”, “Barba azul”… Cito estos por ser los más oídos, a los que la autora destripa, paso a paso, a fin de encontrar un punto de unión a muchos comportamientos.

Lo que me ha sorprendido del libro, no han sido los conceptos nuevos, que los ha habido, sino la explicación a diversos, como he dicho antes, comportamientos propios, míos. El libro podría encontrar lectores en hombres, refiriéndome a ello ya que se explaya en bastantes ocasiones en comportamientos similares, pero si que es cierto que se dirige la mayoría de las veces a las mujeres. Según la persona que me habló sobre él, un hombre, lo recomienda para aquellos que quieran entendernos.

Han sido meses de estudiarlo, ya que la información es tan especial, tan exquisita, que hace falta tiempo para asimilarlo.

Me ha encantado saber porque a veces necesito salir corriendo de donde me encuentre y que no es por incomodidad, sino porque mi mío ansía saciarse de lo que siento sin que nadie esté por medio. Saber porque me apasiona tanto la naturaleza en toda la expresión, más que de la palabra, de lo que abarca. No sabría darle nombre pero es que no hace falta. Lo que es, es.
Y cuando lo que es, es tan tuyo, que termino el libro, después de haber llorado cientos de veces al leerlo con una alegría que no puedo describir…

Dejo las últimas anotaciones…


“Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima,
sino la pregunta más importante
para ver dentro y detrás,
para sopesar el valor de todo lo que vive,
¿dóooonde
estáaaaa el
almaaaa?
¿Dónde está el alma?
¿Dónde está el alma?
Sal al bosque, sal enseguida.
Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida, no empezará jamás.
Sal al bosque,
sal enseguida.
Sal al bosque,
sal enseguida.”



Clarissa Pinkola Estés



martes, 24 de noviembre de 2009

En el medio




Os escucho a los dos por separado
y después de un rato me viene la risa.
O eso creo.
Se parece muy poco lo que dice uno
a lo que cuenta el otro.
Sólo os escucho y me rió, pero por dentro lloro.
Ella te sigue tratando como un niño
y tú, rabioso, gritas sin pensarlo.
Debería estar contenta de la autodependencia que tienes
y tú, tratar de entender mejor a la que te parió.

Yo, como en muchas contadas, sigo en el medio.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El puzzle




Le regalaron un puzzle de 5.000 piezas. La imagen asemejaba un pergamino sobre el que estaban pintados varios personajes de la Biblia. Alrededor y encima de ellos se distribuían estrellas. Por un lado San Marcos, por otro Judas, Mateo y algunos más.

El dibujo estaba encajado en un recuadro que fue la base para empezar a montarlo. Después vinieron otros colores, los rojos de las capas, los rojos de los vestidos, el azul del cielo, el azul de las capas, el azul de los vestidos, los tonos brillantes de las estrellas cuya proximidad formaba constelaciones, el verde de las capas, el verde de los vestidos, el tono rosado de las carnes y el gris de los cabellos y barbas.

Poco a poco fue tomando forma y cuando termino con la parte central comenzó con los dos laterales del puzzle, lo que propiamente pertenecía al pergamino. Los costados fueron fáciles al poder seguir el dibujo de la tapa. Una hoja antigua, llena de marcas, pero después hubo que dedicarse al espacio que quedaba entre esos bordes y el comienzo del dibujo. Era como si le hubieran echado una pátina color crema, lisa y sin protuberancias, pero aquella superficie estaba dividida en cientos de piezas del puzzle.

Las reunió por formas. Primero las que tenían hueco arriba y abajo y salientes en los costados. Luego las que tenían salientes arriba y abajo y hueco en los costados. Después las que tenían huecos en los cuatros lados. Así sucesivamente trató de colocarlas, una por una.
Pasaron meses y a éstos les siguieron los años. Cambió de domicilio y dividió el puzzle en trozos tan grandes como la caja donde habían venido encerrados, separándolos con folios blancos. Cuando consiguió sacar un poco de tiempo después del traslado, volvió a montarlo sobre la mesa que usaba para dibujar y trató de terminarlo. Nada de lo que intentaba daba resultado y los dos trozos vacíos en los costados del puzzle adquirieron protagonismo. Cada vez que le pasaba el polvo a lo ya montado, se quedaba mirando aquellos espacios en los que nadaban algunas piezas del anterior intento.

Siguieron pasando meses y años hasta que un día, el aburrimiento de ver que si no buscaba una solución el problema persisitiría, le obligó a tomar una decisión drástica. No consultó con nadie.

Entre el recuadro del dibujo y el hueco que faltaba por terminar sólo estaba la separación de una columna de piezas. En la tabla sobre la que se apoyaba, marcó donde terminaba. Encoló lo que estaba montado y cuando se secó la cola retiró el puzzle. Cortó la tabla por la marca y volvió a colocar el dibujo. Las piezas que sobraban las tiró.

Ya no volvería a intentar montarlo, ya no trataría de entender porque había piezas que no encajaban, ya no perdería su tiempo imaginando posibles alternativas para completarlo.

Pegó el puzzle a la tabla, compró unas maderas y le hizó un marco que después barnizó. Le colocó dos escarpias y lo colgó de la pared.




martes, 17 de noviembre de 2009

Hoy




Madura, vividos momentos que a lo lejos ves,
tan estudiados, que no volverán por el camino de vuelta.
Atrapados en los agujeros de las simas,
se ajan en flores maceradas al sol.
Madre acunando chiquilladas
en suaves mimos que levanta el ego.
Cobijas entre los brazos arranques de furia,
en caricias de cabello de ángel
que dulce, amamantas con desvelos.
Arrastrada por cuentos sueñas, niña
de miradas llena, niña de grandes ojos.
Para perderte en tus misterios vivos
siempre quedarán rincones y futuros.
Mujer, en muslos descubierta
y barriga arrugada de madre tierra.
Desnuda el tiempo de alargados tactos
y al infinito de otra piel suspiras,
suspiros de cadencia en movimiento amado.

Sabia, escojo como vivir cada segundo
sumado al minuto ya pasado.
¿Qué puedo ser sino mujer, niña, madura y madre?
Todas una, elijo escribir
todas las maneras de sentirme.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mª Luz




Hace unos cinco años que decidí tener un poco de tiempo para mí. Destiné parte de los ahorros mensuales para traer a una persona que me quitase un poco de trabajo en casa. Al principio mi pareja no estaba muy conforme pero según ha pasado el tiempo, se ha convencido de que vivíamos demasiado encajonados en las obligaciones del día a día.

Se llama Mª Luz. Destaca por su simpatía, su amabilidad y su saber estar. Creo que desde el principio nos entendimos muy bien. Tampoco tiene una jefa demasiado exigente, todo hay que decirlo, con que me quite un poco de trabajo me vale. Con el tiempo, nos hemos convertido en amigas, aunque nos vemos poco. Hay semanas que por mis turnos de trabajo, no la veo. Es pequeñita, con el pelo cobrizo y con unos preciosos ojos azules que le llenan la cara, aunque lo que más me gusta es su franca sonrisa.

De sus labios he escuchado sus andanzas por la vida, su divorcio, lo que ha peleado por salir adelante sin más luchas que las de su trabajo y las de sus dos hijos. Y no lo ha tenido fácil. Se quedó huérfana de madre muy niña y en aquellos tiempos, los orfanatos estaban de moda. Ella y sus hermanos terminaron allí, aunque en el presente están muy avenidos.

Muy detallista. El peque siempre tiene un regalo de cumpleaños acompañado por una tarta y a mí me ha deleitado con un frutero decorado con una servilleta de floreadas amapolas que me traje de un viaje y algún que otro búho que corre a comprar cuando se cruza en su camino. Por mi parte, me pierdo cada vez que voy de viaje buscando sellos para su colección. Tiene algunos de París, de Innsbruck, Barcelona, Tenerife…

Quiere y se hace querer. Me ve corriendo de un lado a otro y me dice que me relaje, que ya recoge esto o aquello, pero yo no puedo evitar ordenarlo todo para que ella pueda hacer lo que necesito que haga. Y cumplidora. Se organiza y unos días será una cosa y otros, otra, pero entre las dos lo tenemos organizado.

Últimamente ha estado un poco nerviosa. Mientras uno de sus hijos preparaba su boda, el otro rompía su relación de pareja después de cuatro años. El ir y venir, ahora se van los dos de golpe y de repente uno vuelve.

Ella me cuenta y yo la escucho. Yo le cuento y me escucha ella, pero nunca nos habíamos salido de esos momentos en mi casa.

Hace dos meses aproximadamente me llevé una de las sorpresas más grandes que podía recibir por su parte. Me pedía consejo, me pedía que la acompañara a escoger su vestido de madrina. Nos marchamos una mañana de compras. Se probó un vestido precioso, parecía una muñeca con sus zapatitos de tacón. Pero junto con el abrigo le parecía demasiado caro y decidió no comprarlo. Miramos más tiendas pero no terminamos de encontrar otro que le gustara.

No pude volver a acompañarla y se recorrió varias tiendas con una sobrina comprando al final otro precioso vestido, con un bolso, zapatos de tacón y una chaqueta. Estaba entusiasmada y como la invité un día a tomar café, apareció con toda la ropa para enseñármela. Se cambió en mi dormitorio y apareció como una princesita de cuento, fina y elegante. Me contó que su hermana le había dejado unos pendientes y su sobrina otros pero que no terminaban de convencerla, así que ni corta ni perezosa, con una idea aproximada de lo que quería, me recorrí varias joyerías hasta encontrar lo que me pareció ideal. No me permitió dejar hacerle ningún detalle a su hijo, así que le tocó a ella. La vi muy apurada cuando lo recibió pero tengo muy claro que cuando alguien se lo merece no hay lugar a dudas.

Hace poco se ha casado su hijo. Dos horas antes de la ceremonia, me llamó a casa para preguntarme donde tenía que ponerse el novio la flor, si en el ojal de la solapa o en el bolsillo. La verdad yo no lo sabía, pero sentí de nuevo algo especial.

Acudí a la ceremonia. No podía evitar verla vestida otra vez tan bonita. Cuando terminó la ceremonia me acerqué al altar y mientras iba a la sacristía a firmar, cruzamos nuestras miradas. Yo no quería molestar y fue ella la que se acercó a saludarme. Sus ojos brillaban. Nos dimos dos besos y me marché…

El primer día después de la boda me lo contó todo. Los nervios, la ceremonia, la comida, el ramo de flores que le entregó su hijo…

Para mí ha sido un orgullo muy grande que me eligiera para escoger su vestido de madrina, que viniera a casa a enseñármelo, que me llamara para preguntar lo de la flor en el ojal… Ella me agradeció que fuera a la ceremonia… Se lo dije claro… Para verte, MªLuz, para verte.

Sólo me queda darte las gracias. Miles de gracias, Mª Luz.