lunes, 30 de abril de 2012

Sin espera







Me muevo sin esperar cosas que llegan.
Me observo atrayendo momentos que corriendo vienen.
Si esperando abandono,
se me va la vida entre relojes y tiempos,
mientras mi cuerpo va sumando
caminos de destino abierto
en campos de amapolas descubierto. 
.
Consciente, una película de cuentos encuentro
y entre palomitas y penumbra,
hallo un instante de felicidad plena
disfrutando mi no espera de nuevo. 
.
¡Qué absurda ironía!
Sentirse feliz sabiendo mandar
a la esperanza volar.






martes, 24 de abril de 2012

En pos del silencio






En pos  del silencio me muevo hoy,
pero me sonríe la lluvia
y el gorrión que salta en el balcón.
Voces que alrededor
ordenan corretear a sus labios.
¡Salid, moveros y despertaros! 
.
A escuchar el silencio,
pero la máquina del café
me incita a jugar con las monedas
tintineando en mi mano, como promesas
de un futuro caliente en la boca. 
.
A escuchar el silencio
pero ni existe dentro.
Crujen las tripas y la vida
suena siempre dispuesta a enmarcar
su existencia con estruendosos truenos. 
.
Por la noche, entre luces apagadas
y roces de sábanas planchadas,
gobierna la respiración y en sueños
hay aventuras que no te aman, silencio. 
.
Shhh…
Escucho las hojas arrastrándose
mientras el bosque amanece.
Los grillos cantan.
.
Hoy me detengo a escuchar el silencio.





domingo, 15 de abril de 2012

En el Castro de Baroña


"nos"


A diario, me lame el viento
rozándome cuando a mi piel se tangencia.
Por las olas regada, huelo a sal
junto a playas dueñas y amigas de mi edad. 

Desde la atalaya, a la vida contemplo
mientras su abrazo se deshace en compañía
por los siglos de los siglos.
Mi rugoso yo sabe a arrugas henchidas
de años y saciedad plenas. 

Escucho el rumor de las ramas de los pinos
crecidos en este entorno, junto al aproximado camino
 de mi eterna existencia. 

¡Qué habré vivido
cada noche durmiendo en la cama de antaño! 

Junto a mis hermanas continuaré la ruta
impuesta en otro tiempo,
el mar al lado y en constante roce el viento.




En el Castro de Baroña.

Firmado: Una piedra en el muro de una casa.





lunes, 9 de abril de 2012

Fuego






Se han ido a la cama
y yo me he quedado sentada
observando del fuego, la llama
que en breves instantes, vivirá en brasas. 
.
Todavía algunos troncos crepitan
mientras el calor, en armonía danza
lanzando su luz sobre la chimenea.
Mi voz en silencio y el corazón en calma. 
.
Hoguera que juegas en la oscuridad,
tras el cristal quemando, intocable llama.
Un juguete de sombras con tu presencia,
tranquilidad caliente y ardiente alma.
.
.
.

 






domingo, 1 de abril de 2012

Me vive tu vida









Viviendo tu vida, vivo el presente.
De la rutina me mueven tus pasos.
Con la poesía de la existencia,
escriben tu camino.
Hoy comienza una parte de tu destino
y yo, deseo dibujarlo sintiendo
el poema adulto de esos tempranos años.
.
Te observo temblar.
Parece que la piragua no te pertenece.
Es el miedo que se tambalea en tus manos
mientras juegas con el bamboleo del cuerpo,
rodeado por la humedad que te abraza.
.
Te animo en la salida.
Esperas a que el inicio de los demás se aleje
para no arruinar el tuyo.
Has acertado en la idea de que hoy
la prioridad consiste en terminar.
Siguiendo tu imagen alejándose por el muelle
me brotan desde dentro los versos más bellos.
.
A la vuelta, me encuentra tu esfuerzo,
sin pestañear,
ofreciéndote mis ánimos de nuevo.
.
Junto a una boya, tu piragua vuelca.
Te ofrecen dirigirte a la descansada orilla,
pero sólo pides ayuda para reiniciar la marcha.
Llegas al inicio del reto, el último
mientras ganas en lo que ansiabas.
.
Has terminado la carrera,
luchando con todo lo que dependía de ti.
Te aclamo en tu triunfo,
en agradecimiento al presente por rimar en tu vida.




 

domingo, 25 de marzo de 2012

Entre amores y miserias





El sol, aurora de la luz es
profundo alimento de mis poemas
mientras las sombras, en constante afluente
riegan su seguro camino.
.
Mi mundo interior se jacta dueño,
de esas íntimas emociones que poseen
la llave de los dones y las carencias
reunidos entre el nacimiento y la muerte.
.
Convivo entre las miserias y amores
de los yoes de mi existencia,
como una pintura de paisaje agreste
entre oscuridad y faroles.
.
Guardan las capas de colores
cautivas en el incierto destino,
sus intimidades, tanto soñadas
abiertas a nuevas pinceladas.
.
Las heridas se restañan
a base de flores, trinos y agua.
Elijo el tubo de color índigo
y lo mezclo con albas blancas.
.
El cielo, mi dibujo con alguna solitaria nube,
recuerda que todo se mueve
entre consecuentes sombras
y apabullantes diurnas luces.
.
Un árbol, en el suelo dibuja su ente.
Aún sin hojas, las ramas.




martes, 20 de marzo de 2012

Cuando sí, cuando no...







  
Todos somos huérfanos. En algún momento, perdemos algo, a alguien. Se nos marchan convicciones, ideas, personas. Nos quedamos sin una voz o con un instante que perdura habitando entre las invisibles líneas del blanco papel.
Parece que lo sucedido se obstina en ser. Suena como una tecla del piano, continuamente pulsada, y el “reset” es utilizado pausadamente pero sin descanso. Incluso a veces, suena como una obligación perseguida por esa insistente nota.
Pero de repente, deja de querer ser escuchada y los dedos se aventuran a jugar con el precioso marfil que vive al lado, buscando añadir una nueva melodía a continuas noches de desvelos. La nota deja de ser escuchada como tal, porque la canción entera surge de las entrañas. Como que los miedos y las tristezas que tan persistentes saltimbanquis bailaron con el tiempo, no desearán vivir ya, tales presentes.
Escuché hace tiempo que llegado un punto en la vida, había experiencias que ya no iban a ser nuevas, que todo lo que se viviera, ya había sido paladeado y sentido. Respecto al mundo que nos rodea, sabía que no iba a ser así porque una pequeña flor que asoma en mi balcón me sacia como si fuera nueva la misma sensación, cada vez que se abren los capullos vestidos de pétalos.
Miro la primavera que estalla entre las ramas de las mimosas, los ciruelos y en los prados adornados de pequeñas prímulas y margaritas y cada año me sorprende más el misterio de la vida. Es como encontrarse sorpresas continuamente.
Pero respecto a las personas que me rodean, soy muy consciente de los miedos que me han vivido dentro durante unos cuantos años. El “reset”, la tecla que no dejaba de ser tocada. El silencio ha permanecido, mi parte más creativa, incluso mi dar se abocó a ser escondido.
Hace poco, me he negado a dar lo que me estaban pidiendo y cuando además lo que pedían, era ofrecer mi opinión sobre un tema que estábamos tratando. Me pedían mi opinión y me limité a buscar en Internet sobre el tema, escribirlo y entregarlo cuando lo que querían era saber lo que yo sentía.
Cuando tienes seguridad en lo que percibes, en lo que crees, pero encuentras una oposición férrea  por personas que crees muy cercanas a ti, sientes que es mejor darle menos importancia al hecho de ser entendida y decides no dar tu opinión. Ahora comprendo lo bloqueada que he estado, lo que me he cerrado a otras personas que si comparten mi manera de ver muchas cosas, ideas y sentimientos. Es imprescindible continuar aprendiendo, saber distinguir, poder discriminar cuando y con quien.
¡Ay, bendito! ¡Cómo me alegro haberme dado cuenta de ello!
Por cierto, he vuelto a escribir sobre el mismo tema y esta vez sobre lo que siento yo.


domingo, 11 de marzo de 2012

Esas mujeres






Esas mujeres, nuestras madres y abuelas, que han conocido la vida que iba a vivir desde niñas. Algunas analfabetas, otras justo empezando a leer, tuvieron que dedicarse a trabajar para poder ayudar a sus familias. Unas cambiando pañales a sus hermanos, otras cosiendo, algunas faenando en la huerta entre frutas y verduras y atendiendo a los animales.

Esas mujeres cuyo único futuro consistía en casarse y parir hijos, para continuar cambiando pañales y cuidar de que la existencia de los demás fuera más fácil, porque eso es lo que se esperaba de ellas. Levantándose temprano para que su marido siempre tuviera el pañuelo planchado y el traje de los domingos preparado para ir a misa. Y entre partos y cazuelas se les iba la vida, corriendo a saltos, hasta quedar relegadas a alguna visita algún domingo que otro.

Y entonces se hallan sintiendo que no tienen a nadie quien cuidar y no saben cuidarse a ellas mismas. Desconocen lo que darse un mimo, tener un capricho donde encontrarse a sí mismas.

Hoy por hoy muchas lo consiguen, acuden a talleres de autoestima y organizan merendolas donde se reúnen con la empanada, la tortilla y la tarta. Y hablan y se desahogan y comparten momentos e inquietudes que quizás no podrían compartir en otro sitio. Y se quieren, dando paso a la diversión en vez de a la obligación, al derecho en vez de al deber. Porque en esta vida, cuando el amor pasa a ser una obligación, deja de ser amor. También hay que recibir, no sólo dar.

Me han parado interrogándome. Que les cante, me piden. Mi profesora de piano, mi gran cómplice. A una semana vista, no nos da tiempo de preparar nada nuevo. Con lo que tenemos habrá que arreglarse.

Entre otros leen uno de mis poemas. La primera vez.

La primera vez que me paran para pedirme que cante. Mi primera vez.

Se desgañitan a aplaudir y es como sentirse en el cielo. Frente a mí,  Tina está llorando. ¿Sabes? Me encanta haber cantado delante de ti, tú que tanto me has dado.  Mi suegra sale corriendo, se sube al escenario y me da un beso. Todo el mundo nos da las gracias por las emociones surgidas. Cuentan con nosotras para la próxima…

El momento, lo siento y sonrío. Por todo lo que me están dando esas mujeres, por lo que estoy recibiendo. Pero ahora no tengo que guardar ninguna compostura y lloro también. Tendría que tomaros una a una de la mano y daros las gracias a todas, sin olvidarme de ninguna.

Ha sido un riesgo maravilloso…



domingo, 4 de marzo de 2012

Tiempo








El tiempo, meteorológicamente hablando se diría inestable. La lluvia se ha presentado acompañada del viento que la zarandea donde le apetece.  El tendedero, antes pleno de seco frío, carga con ropa húmeda que hay que dejar colgada por distintos lugares de la casa, a la espera de pisarla con la plancha.

Pero el tiempo no es inestable, no. Cargado de nubes, el cielo descarga lo normal por estas fechas. El agua nutriendo a la tierra envuelve con su especial manta campos y pueblos. Quizá sea lo más estable que se pudiera esperar.

Mi tiempo se transforma. Se vuelve distinto, pero sigue siendo pleno. Continúa el día a día. El trabajo, llevar una casa, la vida en familia… Hasta hace muy poco, cuando tenía un ratito libre, lo destinaba a otros menesteres. Horas tocando el piano y navegando por aquí y allá en Internet y escribiendo. Aparte de pasear y hacer yoga.

Ahora mi hijo es el destinatario de la mayor parte de mi tiempo. Todavía es como un duendecillo que salta de piedra en piedra junto al río, inquieto y revoltoso, pero sus obligaciones están creciendo. Casi me alcanza en altura más su mente sólo piensa en jugar y divertirse. Su padre y yo pasamos montones de horas, sentados a su lado, tratando de que entienda las materias que no le queda más remedio que estudiar.

A él le tocan las ciencias, a mí las letras. Bueno, ni mal que vienen porque estamos recordando cientos de cosas enterradas en el fondo del subconsciente.

¡De cuántas maneras puede sentirse uno pleno! Es como que la vida te ofrece caminos por los que dirigirse y cada uno tiene la libertad de decidir si tomarlos o no. Ahora este es el elegido. Espero que en unos años, su responsabilidad gane en sabiduría y que ese duende que pelea por ganar tiempo para gandulerías se percate de lo maravilloso que es el conocimiento en nuestra vida…

…………………………………………………



Seguiré actualizando el blog pero con menor cadencia de ritmos…



domingo, 26 de febrero de 2012

Olvidos






Llevo la memoria escrita en cada poro de la piel,
tan nítida y arrebatadoramente clara que vive en su superficie.
Tranquila discurre ya que el olvido se transforma a veces
en vagancia de vida responsable de conciencias y cuentas. 
.
Vivo lo mismo con aire nuevo,
como la flor que en primavera amanece,
alba nuestra de cada día, ese sol que ya nacido crece.
Un deseo que sacie nadas sueña, dueño del transitado camino
donde el vacío es el inicio del mundo, espantapájaros de color. 
.
Quizá encuentre el olvido sitio cuando la memoria vetusta y caduca,
conduzca a los recuerdos marchitos al pozo de los deseos muertos.
Esperando que con esa dejadez a la que se somete a la memoria,
no se abandone el camino interior a la materia inconsistente,
cuyo ente desemboca en pedazos deshechos. 
.
Quiera avanzar donde se críen las frutas
cuyo futuro crecerá de las pepitas que siguen agarradas a la tierra.
.
.
.
.



viernes, 17 de febrero de 2012

Ese espacio





Mientras al coche le cambian una pieza, me refugio en una pequeña sala de espera. Una mesita y cuatro sillas me acompañan junto a una máquina de café.
Desde hace años, tengo la sensación de que la vida es muy valiosa y por ello siempre siguen de mi mano libros, hojas en blanco y crucigramas. Esos tiempos aparentemente inservibles que surgen con la cotidianeidad, los uso útiles, afables y sabios de momentos llenos de gracia, instando a mi mente a saciarse, a sentirse plena.
Pero hoy no leo. Desde la silla en que me siento, a través de un gran ventanal, contemplo la nieve. Cae blanca y pausadamente, delicada como una gota de rocío a punto de deslizarse del pétalo de una flor a la tierra.
Me introduzco en la nevada. Cerca, casi puedo contar el número de copos que se depositan en el suelo. En la lejanía, se dibujan extrañas superficies en el aire, semejantes a adornos colocados sobre las fachadas, sobre los árboles. La nieve se viste de manta de luces que se apagan y se iluminan, dándose paso los copos a un protagonismo entre ellos, unos con otros embargados por la emoción de su unión.
A veces la vida te sitúa en lugares anodinos donde la superficialidad se hace jefe de las conversaciones que son la base de muchas relaciones diarias. Por dentro me observo estallando, observando una sombra en una esquina o la perspectiva entre las baldosas del suelo o como ahora apreciando lo que me ofrecen las heladas flores que vuelan, pincelando todo de albura.
Callo emociones y sentimientos, sintiendo aquí poder expresar esas interioridades con gran deleite. Por eso, quiero daros las gracias a todos los que me leéis. Porque aquí, expreso una parte de mí que no muestro a mi rutina, pero que forma parte de ella.
Ese pequeño gran mundo especialmente querido por cada uno de los que escribimos, por cada uno de los que leemos, por cada uno de los buscamos ese rincón únicamente nuestro.
Gracias por vuestra compañía en este mi minúsculo gran espacio.



lunes, 13 de febrero de 2012

Entre aguas







Orilla distractora en la frescura
soy pez que en tu río nada.
Color y complemento a tu transparencia,
generosa en regalarse mojada.

Entre tus cálidas aguas, navegante,
soy hoja por el ocre otoño cedida.
Piedra encargada de buscar tiernos roces
y de trayectoria y reflexiones, amiga.

Vivo en la sombra de los árboles,
dueños de tus húmedas riberas
y soy árbol que de la mano te acompaña
mientras raudas corrientes, en pendientes anhelas.

En iluminados remansos
en pájaro bebedor trino,
las caricias que ofreces a la hierba
cuando en susurro, prodigas cariños.

Eres ocre hoja y blanca orilla,
mi color y complemento.
Pez buceador de mis humedales
y piedra arrebatadora de momentos.

Eres sombra veraniega y halagüeña,
dibujante exquisita de sentidos.
Mi álamo blanco de copa alargada
cuyo verde tiempo, el estío atrapa.

Petirrojo de rojizo pecho
y saltarín prometedor de miradas,
rimas verso en ambos caminos
de fuentes ocultas y gotas cruzadas.

Aguas unidas son tu río y el mío,
entre cruces de dedos nos guía el destino.
Mojado encuentro, el lecho de algas…
Aguas unidas, tu río y el mío.



martes, 7 de febrero de 2012

Paisajes







Me quedé huérfana
y ni vestirme sabía.
Se me descuajaron las entrañas.
En un extraño recodo de la vida.
Me sentí sola y asustada
dando cuerpo a lo que no lo tenía,
el protagonismo a montones de nadas
cuyas presencias caminaban torcidas. 
Dibujé paisajes de anheladas montañas
para trasladar dos o tres fantasías,
sueños queridos y fábulas con hadas,
pintoras amigas de magia y brillantina.
Soy tránsito abierto y refugiada manta
donde recobrar aliento y recoger ganancias,
madre y tristeza, alegría y calma,
estrella tranquila y despertar del alma. 
Profundos paisajes que no me engañan
suspiran a veces por hallar salidas.
Decenas de miras, fortalezas que andan,
encuentran su mundo en la poesía.




miércoles, 1 de febrero de 2012

Mientras tomo té






Suenan tintineos.
Las cucharillas habitan las tazas
y planean sobre las mesas, carcajadas.
El pan crece entre las paredes del horno
mientras expande su aroma a masa. 
Periódicos y revistas de letras cargadas
esperan a ser por lectores adquiridas
ávidos de saber y conocer
calamidades del mundo y alegrías. 
En el suelo, una servilleta de papel arrugada
junto a  mi mesa  en la que le vive una taza
pegada a un plato pequeño al que le falta,
de yema y rica naranja, una pasta. 

El expositor de las dulces tartas
adorna su cristal con estrellas de escarcha,
trozos de blanco hielo en las resistencias
y sabores congelados de colores y nata. 
La dependienta tras el mostrador
“cielo” y “cariño” al atender nos llama.
Desde la mesa la observo y ella,
desde su posición, me mira extrañada. 
Brotando de su boca, a golpes de guapa,
al cliente, con suave dulzura y mimo trata.
De miel para los oídos, silba su voz cargada.
Como golosos dulces ofrecidos, le sabe el alma.



miércoles, 25 de enero de 2012

La luz es más antigua que el amor










Al comprar un libro adjuntaron un marca páginas al mismo. En él se publicitaba otro libro cuyo título me persiguió desde el principio. Cada vez que continuaba mi lectura, el marca páginas me hablaba insinuándose descarado, obligándome a interesarme una y otra vez por todo lo que me transmitían aquellas palabras.

“La luz es más antigua que el amor” resonaba en mi mente cada quince días, cuando mis pies me arrastraban a la biblioteca en busca de  nuevas letras. Pero no disponían del libro en ese rincón vestido de estanterías adornadas con lomos pintados de colores.

Te lo podemos pedir, me decían. Pero mi falta de tiempo pensaba en la de ocasiones que devolvía algunos libros sin terminar de leer por su culpa y decidía dejarlo para otro momento. Pero tal era la fuerza de aquellas palabras que lo terminé pidiendo.

Robé el tiempo a la noche y olvidé parte de mi día a día para poder devorarlo. Porque eso fue lo que hice, comerlo entendiendo cada palabra, cada historia, cada sentimiento, visitando páginas en Internet para saber más sobre Rothko , su vida y su obra. Desgrané las sensaciones de cada protagonista entendiendo el triste sufrimiento que vivieron y del que no escaparon, como el inicio de otro camino que no supieron encontrar.

Bocanegra lo halló cosido a sus palabras, encarnado en la belleza de los instantes. Los sudarios que los pintores protagonizaron, él los utilizó para descubrir que aunque todo en la vida se torne oscuro, aunque los ideales no se logren, esa belleza se agarra a todo y vive, transgresora de la melancolía.

Ensayo, novela, punto de luz en la negrura, lucha por el ideal que al final se halla eternizándose…   En la más simple belleza.

Autor: Ricardo Menedez Salmón






Mark Rothko

viernes, 20 de enero de 2012

Cuando me detengo









Cuando me detengo,
llegan tiempos de reflexión buscada
donde un segundo vivido sabe
a mucho de todo y cuentos de nada. 
Cuando me detengo,
es porque ha sucedido algo
que obliga a unir pie con pie.
Es que si no me paro, seguro sangro. 
Cuando me detengo,
retornan cálidos y sentidos momentos,
donde sentarse a pensar tempestades,
conjunción de desaires o sueños.
Cuando me detengo,
contemplo con asombro mi suelo,
superficie de punto de apoyo
en la que basarse para alcanzar el techo. 
Si mañana decido pararme
es porque debía hacerlo,
a resolver situaciones complejas
que de no curar, vuelven a sangrar. 
Ahora mismo salgo corriendo
de paradas y parones saliendo.
He curado mis renqueantes heridas
y las alas elevo de nuevo.



lunes, 16 de enero de 2012

Reflexión







LA FELICIDAD NO CONSISTE EN REALIZAR LOS IDEALES
SINO EN IDEALIZAR LA REALIDAD.


María Isbert