sábado, 28 de junio de 2014

Especialista


 
 
 
 
  
 
 
 
El presente me ha dado dos puñetazos.
Sin previo aviso.
Consecuencias de haber tomado la decisión más difícil de mi vida.
 

Eso sí, después hay que mostrar el mejor de los semblantes.
Y hacer como que no he escuchado nada.
 

“Espero que no tomes en cuenta lo que hemos hablado.”
 

¡¡¡Shhh!!! Soy especialista, licenciada y con doctorado.
De las mejores.
 
 
 
 

miércoles, 18 de junio de 2014

La mochila


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Me gustaría vivir sin reservar provisiones.
Sintiendo que por el sendero de la montaña hallo
para sobrevivir, todo lo necesario. 
 

Pero me contemplo con la mochila a la espalda
en la que guardo tiritas para mis temblores
y vendas para cada vez que de tanto mirar duele.
Para el instante en el que escucho demasiado
y  para cuando olfatear me irrita del corazón, la piel. 
 

Quizá debiera sólo ver, oír y oler,
comer sin saborear y tocar sin sentir,
pero sería una gran mentira que me acabaría tragando… 
 

Enseño mi mochila a diestro y siniestro,
pero a nadie lo que le pertenece dentro.
 
 
 
 
 
 

miércoles, 4 de junio de 2014

Concatenación


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Enlazando actos, satisfaciendo caracteres.
Caracteres diversos que en el día acompañan. 
 
La lavadora asiste en marcha a la ropa,
ropa que después la plancha alisará.
Plancha que cocina el tierno filete rosado
que el impaciente estómago, sin duda llenará.
 
Sonrisas corriendo por el largo pasillo,
pasillo que a las habitaciones conduce.
Camino a noches de sueño y placer,
placer concebido para encender luces.
 
El momento atrae al esquivo tiempo
mientras las horas entre sí, luchan.
Lucha atractiva a media docena de velas
que lucirán desnudas en pos de la ducha.
 
Escribo un poema mientras delicada ropa
se remoja en el lavabo, jabón en acción.
Acción encadenada entre minutos unidos,
unión vinculada por concatenación.
 
 
 
 
 

martes, 27 de mayo de 2014

Desde esta mirada














 
Soy Watson admirando la deducción de Holmes.
Blancanieves atraída por la fortaleza del príncipe.
Árbol enraizado en la tierra que me acoge
y cisne que nada sobre el agua insomne. 
 

Soy niña que sonríe a la madre que la acuna
y de un paciente profesor, alumna,
pájaro de brazos vestidos de plumas
y sombra que ante el ocaso proyecta la luna. 
 

Porque lo observo desde mis sentidos, me vale.
Desde esta mirada, interesante.
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Bajo el agua



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silla ruedas 4




"nos"




Después de llevar sobre sus espuelas, mundos varios.
Después de ser caballo de jinetes con heridas.
Después de acoger suspiros cuyas ansias oraban
alzar vuelos y permitir caminos. 

Terminó bajo el agua. 

Siendo de los peces, pecio
y de unos curiosos ojos,
poema y destino.
 
 
 
 
 

domingo, 11 de mayo de 2014

El futuro del lago

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"nos"
 
 
 
 
 
La nieve florece.
Su cálida delicadeza crea transparencias. 
.
Bajo el hielo, fluye el agua y huye,
consagrado a adornar el valle.
El sol le regala un camino,
como todos los años cierto. 
.
Existo apoyada en una roca,
me conformo como parte de este todo.
Se escucha el callar de los pájaros y el futuro del agua.
.
Abierta, contemplo la ventana.
. 
 .
 .
 

viernes, 25 de abril de 2014

La esperanza del día de las lágrimas


 
 
 
 
 
 
 
Él no se separa de su lado. Día y noche, sólo se permite pequeños intervalos mientras come, siempre que haya alguien de guardia. Su hermana le insiste que tiene que ir a casa para descansar, pero él se niega ese derecho. Yo le digo que lo deje tranquilo porque está donde quiere estar. Al escucharme, comienza a llorar sabiéndose entendido.

Al rato, de nuevo en la habitación, la acaricia. La siente débil en medio de la impotencia, en medio del afán por continuar a su lado. Suavemente rozo su brazo. Él la toma de la mano mientras se sienta en la silla situada junto a la cama. Apoya el codo sobre una de las barras laterales y la mira con tristeza. Ella descansa ajena a la angustia que nos rodea por lo que estamos viviendo.

El cansancio le vence y se abandona al sueño. Baja la cabeza y como consecuencia de las horas de vigilia, se duerme. El goteo de la glucosa, testigo mudo. La respiración entre sábanas, agónica. Tras la ventana, una conífera y el cielo azul. El jardín está vestido de margaritas. Les observo. Sus caras enfrentadas, sus ojos cerrados. Un sueño agotado y otro inducido.

Quiero plasmar la imagen, quiero explicar todo lo que se me pasa por la cabeza.

Hay tal plenitud, tal belleza envuelta en este sufrimiento latente que llega a asombrarme. Lo hermoso que esta pequeña siesta ha venido a concentrar en un instante. Pareciera que él quisiera unírsele en ese baile hacia el tránsito, hacia esa red que comienza a separarlos.

Apenas son cinco minutos como repentina espectadora los que me poseen, hasta que él despierta. Una sorpresa eterna al comprender la belleza cautiva en el día de las lágrimas.

Hoy el destino, me invoca a sujetar el bolígrafo, a plasmar en el papel, las cruces y derroteros de la vida porque en medio de este todo, la tristeza me enseña que puede ser tan delicada como un cristal estudiante de las más hermosas ternuras de la existencia.

Tan frágil, divina y sutil que es capaz de hallar el sendero para demostrar que pese al dolor, hay que sujetarse al tiempo de los instantes para apreciar la esperanza de la vida.
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Dominó


 
 
 
 
Lo poco que escribo queda arrinconado. Sé porque lo hago o porque no escribo. Sé que no quiero encontrarme últimamente. Porque estoy sintiendo desazón y tristeza y aunque podría escribir sobre preciosos instantes que me rodean, me están ganando otros.

Mi padre se está marchando lentamente y aunque lo veo a menudo, lo siento lejos. Se levanta a las tres de la noche, con intención de ducharse y salir a la calle y como sus piernas no le responden termina en el suelo. Cree que está en casa y que pasea por el barrio en el que me crie, aunque hace meses que está en una residencia.

Jugamos mucho al dominó. Él me enseñó a jugar y he tenido que empezar a cerrar los ojos cuando coloca mal una ficha porque me he dado cuenta de que está empezando a no distinguirlas. Abre y cierra su bolso montones de veces, sacando todo lo que está dentro para volverlo a meter y se queja de que no tiene dinero si tiene que hacer algún recado. No es consciente de que no sale si no le acompañamos.

Otro familiar muy cercano, está librando su particular batalla contra el cáncer. Me da miedo ir a verla por lo que se parece a mi madre. Pero entraré en la habitación con una sonrisa de oreja a oreja aunque esté llorando por dentro.

A todo esto le siguen otras situaciones, consecuencias del darme cuenta de que dando recibía, sólo por el hecho de dar. Ahora que me falta energía y me siento más cansada por la falta de tiempo, que me centro en mi familia como prioridad y que no puedo ofrecer lo que, rodeada de plenitud, me sale de dentro, es cuando veo qué personas están a mi lado. Aunque la verdad, está bien saber lo que se puede esperar de los demás, así no me llevaré ninguna sorpresa más. Cuando me encuentre más animada volveré a mis principios... a los que sé que me llenan.

Ahora me voy a ver un rato la tele, con mi pareja y mi hijo, que me esperan.

 

Sé que tornaré con poesías, con escritos, con batallas qué contar… Pero no es el momento…
 
 
 
 
 
 

jueves, 13 de marzo de 2014

Al trasluz


 
 
 
 
 
 
Con el cielo de fondo,
pareciera que la diminuta araña, volara. 
.
Impertérrita a miradas ajenas,
descansa su cuerpo sobre hilos de plata. 
.
Ni verdades ni sueños la afligen,
acunando vaivenes, surcan el aire sus patas. 
.
Al trasluz, tras el cielo nublado
contempla serenas mañanas, la araña.
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 27 de febrero de 2014

KANTHIA





 
 
 
 
"nos"
 
 
 
 
Es blanca y se llama Kanthia. 
.
Se mueve y se excita, sin apenas rozarla.
Se contonea hasta untarse con el aire más amigo.
A límites insospechados me traslada. 
.
Me arrastra, sus andares trotando.
A la inglesa, arriba y abajo.
Levantado, arriba, arriba.
Sentado, el cuerpo resbala sobre la silla. 
.
Anticipada la galopada
varios pelos de su crin terminan arrancados.
Un quiebro me derriba y mi cadera
golpea el suelo bañado en grosor de arena. 
.
La profesora comenta
que me he caído a cámara lenta.
De costado.
Me levanto y vuelvo a montar. 
.
Pese a tan repentina caída,
sigo cabalgando en sintonía,
trasladando al aire,
diáfana sonrisa.
. 
¿Qué tendrá Kanthia que sin pausa me llama?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 17 de febrero de 2014

Comiendo pipas


 
 
 
 
 
 
 
 
Sentada en el sofá del color de la nieve.
Tú, delante de mí, en el suelo, sobre un cojín.
Mi brazo te rodea, mi mano se apoya en tu pecho. 
.
El duende que sale en la tele
tiene pelo en la parte delantera de la cabeza.
Flequillo blanco.
Te comparas con él, haciendo alusión
al mechón que tienes en la frente.
Nos reímos.
 
Mientras vemos la película,
tanta sencillez me sacia. 
Un plato con cáscaras.
Comiendo pipas.
 
 
 
 
 

domingo, 2 de febrero de 2014

Fortaleza


 
 
 
 
 
 
 
 
María Roosen
 
 
 
A veces siento que no puedo avanzar con las situaciones que se me presentan y me dejo llevar por sentimientos  que me trasladan a dormir poco con el consiguiente despertar en medio de la noche.

La cabeza da giros y vueltas mientras elucubro mil y un caminos para no hacer lo que inevitablemente me llama.

Me detengo y en vez de sentir tomo la decisión de pensar, de estudiar las consecuencias de hacer, de cavilar las secuelas de no hacer y entonces reparo que el resultado de mi inactividad puede acarrear muchos más problemas que el proceder.

Entonces me agarro las enaguas e inicio un trajín que me llevará días, incluso semanas de búsqueda cuyo término inequívocamente acarreará un rosario de decisiones.

Es curioso como dejar el miedo al lado me hace sentir más fuerte, como si tuviera un sólido compromiso con lo que pienso y entonces el sentimiento de incomodidad va desapareciendo, dando paso a un fortalecido ímpetu de serenidad por saberme realizando lo que si he de hacer.
 
 
 
 
 
 

martes, 21 de enero de 2014

De madrugada


 
 
 
 
 
Hoy el coche ha dormido en la calle.
 
Mientras camino me sorprende la quietud de la noche que todo lo rodea. El silencio cede paso al taconeo de mis zapatos mientras también se escucha el trinar de los pájaros que comienzan a despertar.

En algunos edificios, se han prendido luces tras las ventanas mas las sombras siguen habitando los rincones.

Cuando llego al coche, observo que la luna me observa. Parece un trozo de sandía cortada, a la que hubieran satinado de blanco. La oscuridad la envuelve.

Escucho el ambiente sereno de la noche que todavía abraza al descanso. Mi mente se deja llevar por la calidez del rocío sobre el parabrisas del coche. Arrastro mi mano rozando el cristal. El agua acaricia mis sentidos. Cierro los ojos…

Se hace tarde. Menos veinticinco. Entro en el coche. Arranco.
 
 
 
 
 
 

miércoles, 15 de enero de 2014

La caja negra


 
 
 
 
 
 
 
Entre los restos de su mundo han encontrado la caja negra. Como si fuera la de un avión en la que todo lo acontecido está escrito, grabado. La caja mancha. Su superficie está vestida de hollín adornado de partículas incongruentes de qué sé yo.

Mira, creo que es de la mujer que decía que la caja de rotuladores pertenecía a su hija cuando la muchacha jugaba a dibujar alegrías en las hojas de papel.

La encontraré y le diré que tenemos la caja negra. Tenemos una caja y aseguran que es tuya, le diré.

Al tenerla delante, está convencida de que en el interior guarda alguna bisutería. No se puede abrir. La tapa se ha abrazado a su cintura de tal manera que un simple vaivén no es suficiente para que el interior aparezca. Una navaja la rodea raspando el roce entre la tapa y lo que tapa la tapa. Al insistir, las superficies se separan en crish crash herrumbroso.

Dentro no hay bisutería sino ilegibles papeles escritos. El negro lo impregna todo. Color negro, olor negro, tacto negro, escucha fina de manos acariciando lo intocable, porque cada fragmento rozado se deshace entre los dedos, se rompe, haciendo del polvo su dueño.

Nada dice y todo lo cuenta, como si fuera la de un avión. La caja negra.