
En una inconsciencia…¡Se pueden pensar tantas cosas! Se vuelven contra uno mismo o comportándose como perfectos amigos pueden ser los mejores compañeros, de hecho lo son.
Suceden instantes, fracciones de segundo que te enervan, que te colocan al límite de lo eterno e insondable. Y en esos momentos te das cuenta de lo que tienes, del trabajo realizado y de todo lo que podrías haber perdido.
…………………………………..
Levantó la mano enseñando la señal. Ella le vio y detuvo el vehículo.
En el otro sentido, la circulación también había sido detenida. Coche tras coche, uno tras otro, se paraban mientras los camiones esperaban a que les diesen la señal de avance.
Le escuchó anunciando su llegada en un chirriar de goma contra el asfalto. Sonaba como el tren que va frenando cuando encuentra la estación cerca. Pero ahora la estación eran ella y su coche. Metió la cabeza entre los hombros, instintivamente mientras el operario de la obra la observaba. Él lo veía todo desde su posición.
Allí detrás se acercaba una furgoneta blanca, a la cual su conductor trataba de detener, pero era imposible. En el último momento, al ver libre el carril del sentido contrario de circulación, se situó a la izquierda y siguió adelante.
Ella respiró… El peligro había pasado, pero la sensación de angustia obligó a los ojos, una vez estacionado el coche, a escupir agua salada.
La angustia de pensar lo que podía haber pasado.
Suceden instantes, fracciones de segundo que te enervan, que te colocan al límite de lo eterno e insondable. Y en esos momentos te das cuenta de lo que tienes, del trabajo realizado y de todo lo que podrías haber perdido.
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Levantó la mano enseñando la señal. Ella le vio y detuvo el vehículo.
En el otro sentido, la circulación también había sido detenida. Coche tras coche, uno tras otro, se paraban mientras los camiones esperaban a que les diesen la señal de avance.
Le escuchó anunciando su llegada en un chirriar de goma contra el asfalto. Sonaba como el tren que va frenando cuando encuentra la estación cerca. Pero ahora la estación eran ella y su coche. Metió la cabeza entre los hombros, instintivamente mientras el operario de la obra la observaba. Él lo veía todo desde su posición.
Allí detrás se acercaba una furgoneta blanca, a la cual su conductor trataba de detener, pero era imposible. En el último momento, al ver libre el carril del sentido contrario de circulación, se situó a la izquierda y siguió adelante.
Ella respiró… El peligro había pasado, pero la sensación de angustia obligó a los ojos, una vez estacionado el coche, a escupir agua salada.
La angustia de pensar lo que podía haber pasado.
4 comentarios:
Y una vida llena, grande, profunda, compartida, dada.... y vivida. Se acaba en un instante y un segundo. Por la inconsciencia...
Un abrazo.
Pero no puedes vivir o conducirte pensando en los peligros que te acechan. Ser conscientes y que sea lo que el destino quiera o tenga previsto, si es que está previsto. ¡Yo que se! Ufff, que lio con lo del destino, jajaja
Un beso
uh...! yo he vivido eso.....
que sensacion...!
celtaj: Pues si que se puede acabar en un segundo, en un momento. Lo que me fastidia, que te pase por los demás.
Un beso
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julio: Eso ya lo sé. Soy muy atrevida. Bueno, según para que cosas. Me gusta el riesgo, pero según cual.
Y vivir pensando en los peligros que me acechan no, eso no. Sino estaría todo el día amargada.
Un beso
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erik: Y impresiona!!! Es un instante, pero ¡qué mal lo pasé!
Un beso
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