domingo, 20 de diciembre de 2009

Certezas




Como si estuviera entre un montón de tomates
esperando a que sacaran a los de más arriba
para encontrar un huequito donde contemplar la luz.

No me asusta la de la cambiante naturaleza,
porque me da vida y me sacia.
Me recarga de energía y me envuelve, recordándome cada día
que ese movimiento vuelve cada año,
hoy en brillante nieve que se agolpa mientras cae
y mañana en hermosos frutos cargados del árbol.

Hay certezas que alegran,
certezas que llenan, sean tristes o placenteras.
Certezas poco frecuentes y otras rutinarias.
Complicadas, esquivas y algunas rudimentarias.

Pero las que duelen, son las que se encuentran
tan contrarias a lo que es uno mismo,
que llegan a asustar, sobre todo porque…
Te acabas acostumbrando a ellas.



4 comentarios:

Lidia M. Domes dijo...

No sé si puedes acostumbrarte al dolor...

No sé si te deja algo bueno...

Tal vez salir, vivir, cantar, reir... hasta reirse de uno mismo, es una opción valedera!

Te dejo un fuerte abrazo y brindo contigo por la Vida abundante y plena!!!

Lidia

TriniReina dijo...

Pienso que la certeza es un alivio, aunque saber, a veces, nos duela tanto. Pero soy de las que piensa que se torea mejor al toro si lo vemos de frente...

Besos

Isabel dijo...

Si que te acostumbras, y te insensibilizas tanto que llegas a casi no sentir. Llegar a ese punto tranquiliza, pero sé que no es bueno. Besos.

Ojo de fuego dijo...

Lidia: Acostumbrarte... Eso no. Tengo la manera de evitarlo, no te preocupes.
Me acostumbro a las certezas... Y si me traen cosas buenas, si que me las traen. Al final si no tiras por un camino tiras por otro. Lo que te causa dolor, al final termina siendo un hueco pequeño en tu vida... Y es mejor así.
Besitos
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trini: Pues te doy la razón. Prefiero tener las certezas de frente y no engañarme, aunque me duelan. Es mejor no engañarse en la vida, es mejor. Así los golpes no son tan fuertes.
Besitos
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isabel: A mí no me insensibiliza, sencillamente me acostumbro. Lo que tengo muy claro es que yo no voy a cambiar lo que no solo depende de mí. Lo que depende lo cambiaré si me interesa, pero lo que no depende, eso no lo puedo cambiar. No engañarse es duro, pero me ayuda a crecer...
Besos, linda.