domingo, 12 de septiembre de 2010

Siempre era una emoción





 




"Loarre"




Era una emoción.
Siempre.
Ya podía ser una alegría o una tristeza
que todo era una intensa emoción.
Rodearme de montañas
o llorar desconsolada,
todo era una inmensa emoción.

Hasta que entendí que todos los sucesos
no podían ser tratados de la misma manera.
Podré sentir terriblemente una muerte
pero no de igual forma, una puñalada trapera.

Para hacerlo, me escapé de mis adentros
y con esfuerzo miré mi reflejo en el espejo.
La emoción era dueña de todos los rincones,
grandes, minúsculos, gigantes y menores.



¿Merecía esto?
¿Merecía sentirme así?
¿Merecían que me sintiera así?



Al retirar esa enorme emoción,
la ilusión se fue corriendo…
Ni me molesto en buscarla.
Ahora vivo, siento…
Con otras cosas, pero sueño.



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.
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5 comentarios:

Isabel dijo...

Poco a poco vamos madurando. He sentido en mi vida lo mismo que describes... tanta emoción por dentro. Pero lo que realmente importa es la vida cotidiana, la de las alegrías y tristezas pequeñas, la real. Y eso es lo que, al final, nos hace felices. Besos.

Nome : Giovenale Nino Sassi dijo...

Ciao cara,
buona domenica

Larisa dijo...

Están los sueños y los sucedáneos de los sueños.

Pero qué estupendo es poder decir que sí, que has vivido. Suena de lujo.

Si la emoción se toma la baja, seguro que hay un castillo de fuegos artificiales que llevarse a la boca.

Besos amarillos

TriniReina dijo...

Administrar las emociones, es una prueba de madurez. Administrarlas, nunca perderlas.

Besos y serenidad

Ojo de fuego dijo...

isabel: Y no te queda otra. Al final es lo que importa, el día a día. Porque sabes que el resto no es sino una pequeña fantasía. Y en cierta manera se vive mejor, porque no esperas nada más.

Muchos besos
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nino: Hola, guapo. Espero que todo vaya muy bonito.
Muchos besos
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larisa: He vivido y sigo viviendo aunque de otra manera. Es distinto, pero lo bueno es que me quedo con el día a día, con cada amanecer, con cada puesta de sol, con cada sonrisa de mi hijo, con cada lágrima y con cada alegría.
Se sigue viviendo sin una espera que no sea la de uno mismo.

Besos y gracias por tu visita.
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trini: Eso de perderlas ni se me ocurre. Eso sería como dejar de ser yo. Pero tengo que darme cuenta de por qué tengo que tener emociones y por qué no debo tenerlas. Aprender a discernir que es a lo que tengo que conceder más importancia, según lo que se me ofrece y según lo que se me deja dar.

Besitos