martes, 9 de agosto de 2011

Piedra blanca









Palacio Vecchio, Florencia.



 



Piazza della Signoria, Florencia.



"nos"




El mármol blanco me recuerda al papel, blanco también.
Del que pueden sacarse maravillas con el trabajo diario.
Tan albo que deslumbra. 
Mazo y cincel,
extensiones del artista cuya mente ya sabe
lo que se esconde dentro del bloque calizo. 
Roca destinada a la tibieza de un pecho desnudo
o a la ternura de la cara de un niño.
Fortaleza desbordante en los músculos del héroe,
astuta crueldad en la posesión del poder. 
A golpes y con delicadeza,
se traslada la imaginación a la piedra.









3 comentarios:

Oréadas dijo...

Blanca como la magistral manera con la que hilvanas palabras.
Un besito :-)

TriniReina dijo...

Quizás el papel sea más dúctil, pero no menos difícil para plasmar sentimientos o belleza.

Besos

Ojo de fuego dijo...

oreadas: Es fantástico observar las estatuas de mármol blanco. Verdaderamente me alucina.

Besitos
................
trini: No es menos difícil, ya sabemos tú y yo, que no vale sólo con escibir lo que sale. Hay algo más...
Besos