viernes, 7 de diciembre de 2012

Como los árboles










En pocas semanas, el verano ha dado paso al invierno. El otoño, regalando a la tierra una preciosa alfombra de estrellas, ha corrido veloz entre húmedas jornadas y días de viento sur.

En apenas tres semanas, los árboles se han desnudado para prepararse a recibir la llegada del frío. Mientras tanto, las luces de Navidad comienzan a aparecer tímidas en algunos balcones y en los jardines y calles se ultima la colocación de los adornos que saciarán, en las oscuras noches de diciembre y enero, los rincones de la ciudad de resplandores.

Todo se vuelve a repetir cada año excepto esas experiencias que nos quedan por vivir como nuevas, muchas seguramente. Últimamente me he preguntado porque se me está convirtiendo la vida en algo tan fácil. Continuo peleando en muchos campos, estoy muy atareada…

Hace poco, viendo una película de esas anodinas que normalmente me aportan nadas, he encontrado la respuesta, ha venido sola.

Me he habituado a unas normas fijadas que me han resultado injustas y difíciles de entender, pero con el tiempo me he dado cuenta de que esas normas son muy distintas a las que yo podría adoptar.  Al acostumbrarme a esas normas, han dejado de ser tales, porque sencillamente no me pertenecen.

La melancolía, la tristeza y la amargura han desaparecido y continúo peleando teniendo en cuenta las normas de los demás, pero con mis propias directrices. La soledad me vive dentro y sé que lo hará siempre, porque ya no trato de ser entendida. Ahora es una sensación agradable y tranquila y verdaderamente siento que “no me lo puedo creer”.

Es como ese árbol que cada año, aunque pierda todas sus hojas, vuelve a renacer…
 
 
 
 

6 comentarios:

José Manuel dijo...

El ciclo continua, una estación sucede a otra, y en nuestras vidas ocurre igual, por eso no nos puede faltar la esperanza.
Feliz fin de semana

Besos

TriniReina dijo...

Sino fuera por estos "renaceres", qué sería de nosotros.
La vida es lo que es. La que nos toca o nos imponen o nos pertenece. En nosotros está el saberla vivir como mejor nos complemente.

Besos

Erik dijo...

No te lo creerás pero muchas veces pienso en ti. Y es que me caíste muy bien desde la primera vez que te leí.

Hoy Me ha gustado mucho ese final de tu entrada lleno de esperanza cuando
todo por doquier se ve negro.

Has llenado de pronto un otoño frío de flores y de colores.

Una Amapola bien roja para ti y un beso enorme de corazón.

Juan Pardo dijo...

Bella , profunda y existencial reflexión otoñal que invita a pensar que todo ciclo natural sumerge a nuestro yo más íntimo en un nuevo ciclo vital.Un cálido abrazo.

Ojo de fuego dijo...

José Manuel: En cada amanecer hay un nuevo despertar a la vida que se nos ofrece. Tarea de cada uno es saberla disfrutar intensamente...

Besos
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Trini: Esta sensación que tengo desde hace unos meses ha venido después de una decepción... Después de la desesperanza y la tristeza...

Ahora me pertenece, ahora lo sé...

Besos
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Erik: Pues me he puesto colorada cuando he leído tu comentario. Muchísimas gracias... Creo que esperamos demasiado de los demás cuando la base de todo camino nos lleva de la mano todo el día y no sabemos darnos cuenta...

La esperanza por uno mismo... Es muy fácil y muy difícil, te lo aseguro...

Besos
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Juan Pardo: Pues es así. Es muy curioso como se van cerrando círculos que te dan la sensación de no tener la necesidad de vovlerlos a abrir. Es una delicia sentirse así...

Besos

maria del carmen nazer dijo...

un texto precioso. " La soledad me vive dentro... " una figura magnífica. Felicitaciones !! besos de luz.