jueves, 5 de septiembre de 2013

La tarea del verano


 
 
 
 
 
 
 
 
 
El agua ha retrocedido dejando a su paso pequeñas conchas rotas, trocitos de nácar, caracolillos habitados por anacoretas cangrejos.

Y ellos, duendes paseantes de la orilla, toman ese regalo abandonado por las olas marinas, como su labor veraniega.

Se agachan sobre la arena, seleccionando y recogiendo todo aquello que acaricia sus ojos y su ilusión, intacta por la corta edad que les vive dentro.

En casa, su nuevo destino donará a los dones salados esa especial sonrisa que sacia las almas de los pequeños. La de ser un secreto para guardar en una cajita conquiolinas divinas, como si hubieran hallado un tesoro.  Un tesoro con olor a mar.
 
 
 
 
 

4 comentarios:

maria del carmen nazer dijo...

¡Bellísimo !! lleno de ternura. Me encantaría recoger caracolas, pero no tengo mar ...
Besos marinos.
¡FELIZ DIA !! :)

José Manuel dijo...

El valor de un tesoro es que cada uno quiere darle.

Respecto a tu comentario sobre mi poema, te digo que no te preocupes de eso se trata que cada uno al leerlo de su propia interpretación. Siempre hay quien ve más de lo que yo digo y eso es importante, es porque se lee con el corazón además de con los ojos.

Feliz día
Besos

Juan Pardo dijo...

Tras esta ausencia y después de esta paradójica hibernación estival regreso a tu hermoso rincón.Tus nuevas entrada me hace pensar en la unicidad y mismidad del ser humano, en lo valioso de tener un horizonte utópico con el que soñar.Gracias siempre por tus palabras.Un cálido abrazo.

Ojo de fuego dijo...

María del Carmen : en un pequeño plato coloca arena blanca y unas piedras y cochas. Una pequeña vela que te alumbre. Según tu estado de animo mueve la arena con los dedos. Verás que relajante... Monta tu propia playa.
Besos
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Jose Manuel: supongo que cada uno encuentra el tesoro que quiere encontrar. Me alegro de que observes la opciOn de sentir distintas versiones a tu poema, gracias
Besos
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Juan Pardo: aunque sí creo en la unicidad del ser humano, mi horizonte es menos utopico de lo que pudieras creer. Es más, según pasan los años, va desapareciendo pero también puedo decir que me siento feliz. No persigo pasados sin futuro... Procuro vivir el ahora mismo, porque es lo mejor que puedo hacer...

Gracias por tus palabras