sábado, 14 de marzo de 2009

Ezequiel



Se escondió la luz de tus ojos
cuando los abriste a ella misma.
Inmaduros no pudieron soportar
tanta blancura y claridad.

Gritaba tu boca desesperada,
pedía comida y rayos de vida
que llenaba tu cuerpo de ganas,
saciando tu madre tus ansias de plata.

Se arrastraban las manos tocándolo todo,
palpando tu tacto, sonrisas y miedos
que anulaste, tirando barreras, creciendo
a nuevos instintos, a viejos anhelos.

Tus pupilas no miran, tus ojos no ven
mas que oscuros desaires que te hieren la piel,
pero arrancas por sonidos y voces, la mente
que te trae dulzura y caprichos de miel.

Hace años que no nos sentíamos,
y hoy descubro con asombro que me ves,
escuchando el tono, sin mentarte quien soy,
me llamas, muchacho, preguntas mi bien.

¡Cuánto has crecido! ¡Más alto que yo estás!

Sueñas con sueños, nombras mi nombre
en encuentro de sorpresa para mí,
encantada de sentirte, me siento contigo,
pequeño chiquillo, gran Ezequiel.


5 comentarios:

Trini dijo...

La fuerza, las ganas de vivir y de superarse, viven en Ezequiel y, aunque no lo conozco, estoy segura de que las regala.

Besos

Isabel dijo...

A veces la ceguera es sólo de corazón y hay gente que ve mucho más con él que los demás. Besos.

Darilea dijo...

Los ojos estan donde las manos sienten.
Besitos.

Ojo de fuego dijo...

trini: Es un chico fantástico. Nació ciego y hacía muchos años que no estaba con él. Para mí ha sido una sorpresa, escucharle llamarme por mi nombre sin que nadie le dijera que era yo. Recordaba mi voz. Es un luchador, sin duda.
Besos
..............
isabel: Ha sido increible, Isa no te lo imaginas. Después de tantos años, recordar mi voz. La lucha por sobrevivir hace maravillas.
Besos

.............
Darilea: En este caso no han sido las manos, sino su oído. Y ha resultado una delicia.
Besos

Soledad Sánchez M. dijo...

Un poema bello y sensible. Ha tocado mi corazón. Y dice mucho de tu humanidad.

Un beso.

Soledad.