miércoles, 8 de abril de 2009

En libertad




Escribo poesía,
tierna cual capullo de rosa abierta
o la cruel, clavada en el tallo, espina.

¿Qué me obliga a postrarme
ante una u otra salida?

Hoy busco hablar sobre esa primavera
desbordada de flor pinchada en vena,
atrayendo suspiros encarnados
de pétalos que llenan, de tanto amados.

Mañana sin quererlo, sangran las heridas
que por más que deseo, cerrar no puedo.
Se revelan en tromba, saltan y gritan.
En singular duelo, mi corazón palpita.

No importa, en el fondo no importa,
la poesía aplaca todas mis fieras.
En el escrito poema, desgarrado o en calma
encuentra reposo y libertad, el alma.



3 comentarios:

Darilea dijo...

Por algo digo que la poesía son los gritos del alma.
Es la mejor terapia, que encontré.
Besitos.

Trini dijo...

Qué más da de qué escribamos, el caso es escribir.

"El poeta es un fingidor que finje constantemente.Que hasta finje que es dolor, el dolor que en verdad siente" Fernando Pessoa.

Besos muchos a repartir

Ojo de fuego dijo...

Darilea: Pues estoy de acuerdo contigo. La poesía, divino tesoro.
Besos.
.................
trini: Ummmmm. Me gustó esa cita de Pessoa. A veces tienes que fingir lo que escribes, o sea que quieres escribir algo que en ese momento no sientes. Pero es así.
Besos