jueves, 3 de marzo de 2011

Pensada soledad








Cuido de que esa sombra que se proyecta
en los recovecos de la soledad,
siga allí, entre cuatro paredes
de cemento y hielo escurridiza.

La obligo a mantenerse en silencio,
entre respiraciones y adioses,
madurando este camino nuevo
de brillantes estrellas y caracoles.

Viendo la realidad de frente,
es la elección la que decide,
podría ser una punta vengativa en vórtice
de agravios y comparaciones.

Pero, ¿es eso lo que quiero?
Ser lo que me han dado, puedo.
Mas, ¿acaso lo merezco?

Callada, la boca siente a veces
llorar la garganta, de trauma dolida.
Rencor, no, porque no lo merecen,
las personas que, con su cruel ofensa, hieren.





4 comentarios:

TriniReina dijo...

A veces, envidio a los que lloran, ya que pueden hacerlo...

Hay personas que no merecen ni nuestro rencor, tan bajo están en nuestro horizonte.

Anda, animate

Abrazos

Ojo de fuego dijo...

trini: No te preocupes que no hay problema. Escribí este poema hace mucho tiempo. Lo que pasa es que a veces no tengo tiempo para escribir y utilizo escritos antiguos.

Llorar... Creo que es bueno. Ayuda a descargar tensiones, a liberar angustias. Siento en mi llanto reconocer todo mi ser, es decir, que también soy esa parte de mí y no trato de ocultármelo. A mí me ayuda...
Besitos, guapa

Estrella Altair dijo...

Pues yo OJo de Fuego entiendo ese sentimiento, sea pasado o presente o futuro..

pero lo importante al menos para mi..

es darme cuenta de que partes mias, son parecidas a las del enemigo, ahí esta el quíd, que quita las rabias...

internas.

Besos..

Ojo de fuego dijo...

estrella altair: No niego mis sentimientos, es más creo que es muy perjudicial hacerlo. Otra cosa es lo que hago con ellos, si merezco sufrir por lo que siento y me parece que no.

Si me revolviera como una culebra, terminaría comportándome como no quiero. Y la verdad, me pregunto para qué... Ya iré a correr si me hace falta.

Este poema tiene varios años y pertenece a esas sombras que están dentro de todos nosotros y que no negaré, porque también forman parte de mí. Blancos y negros, mar y tierra, fuego y agua, tempestad y calma. Son todo uno...

Besos