jueves, 10 de abril de 2008

Revuelto de empatía



A veces la vida te da lecciones, lecciones con las que aprendes, con las que creces y lo haces porque no te queda más remedio que seguir hacia adelante, tomando las riendas del camino. Siempre he pensado que hay personas en la vida de cada uno que llenan, que acompañan, porque las sientes cercanas, porque es como que conectas con ellas, que son especiales y por gracia o desgracia he trabajado para mantenerlas, para no perderlas.
Hay una persona en mi vida que siempre me ha dicho que soy una de sus mejores amigas. Me ha halagado, se ha sincerado conmigo muchas veces y muchas cosas más que han tenido la culpa de que la relación fuera muy bonita. He procurado respetar sus despistes, entendiendo que eran sólo eso, despistes. Que al final, siempre estaba allí, escuchándome y escuchándola, sintiendo mucha unión entre las dos. Pero las cosas cambian... No me compadezco, sólo entiendo que no debo ser alguien que le llene tanto como antes, o que quizá no tenga ninguna necesidad de trabajar la relación que hay entre las dos, porque al fin y al cabo casi siempre era yo la que llamaba.
No pido que modifique su vida, ni siquiera que me llame si no puede o no le apetece. Lo que sucede es que no responde a mis llamadas cuando la llamo. Una y otra vez, durante meses y años, días que me he sentido mal, no han tenido respuesta a mi llamada, no he tenido apoyo, cuando ella siempre ha tenido el mío.

He aprendido a solucionar mis problemas y mis historias sin su ayuda y hoy es el día en el que me siento muy apartada de ella. Sigue sin responder a mis llamadas y la última vez que he conseguido hablar con ella, me ha dicho que si no tiene nada que contarme no le apetece coger el teléfono y punto y que eso lo tengo que respetar.

¡Qué empática eres, amiga! ¡Qué educación! ¿Y si tengo yo algún problema? Y si me apetece sencillamente charlar un rato... ¿no puedo?

O algo le he hecho que le ha sentado mal y no quiere hablarlo, aunque ella me dice que todo está bien entre nosotras, o ha perdido interés. Y si lo ha perdido, la que no va a seguir perdiendo su tiempo soy yo.

Lo que si se es que hay otras personas, que me están demostrado que si que están aquí, tan cerca como las florecillas de las copas de hortensias...

4 comentarios:

Isabel dijo...

Hay personas que más vale dejar en el camino, porque cuando las cosas se terminan no vale la pena intentar revivirlas. La amistad, como el amor, es cosa de dos. Y si es uno solo el que todo lo alimenta, quizá es llegado el tiempo de abordar nuevas amistades que te compensen más y mejor. Besos.

thot dijo...

Se reconoce a los amigos de verdad en los malos momentos. Imagino que con todas las pruebas que nos pone la vida, sabrás si tu amiga ha estado allí o no, o si puedes o no contar con ella. A partir de eso uno se plantea lo que antes tan bien ha explicado Isabel.

Suerte.

Trini dijo...

Bueno, esas cosas pasan y hay que comprenderla sy respetarlas, aunque nos llenen de dolor. Dolor que a buen seguro menguará con una nueva amistad. Quiero creerlo así...

Besos muchos

Ojo de fuego dijo...

isabel: Se que es cosa de dos. Y se que hace tiempo que soy yo la que la mantiene arriba. Cuando hablé con ella sabía que me estaba mintiendo, pero callé. Ahora tiene cosas que no tenía antes y quizá no le concede importancia a mantener mi amistad. No lo sé.
Hay mucha gente que si me demuestran que están cerca y por eso si que tengo que trabajar.
Besos
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thot: La verdad es que no lo se. Me da la sensación que ahora le sobro y la verdad, es que es triste tener esa sensación. Pero yo sigo hacia adelante, laboriosa como las hormiguitas.
Gracias por tu visita. Besos
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trini: Por supuesto que lo voy a respetar. No voy a pelear por lo que ella no pelea, lo tengo claro. Todas las relaciones, son cosa de dos.
Muchos besos