
Las ramas del los árboles forman parte de mis días este invierno. Las observo alzarse hacia el infinito cielo. Son el final de la cadena que comienza en las raíces y que en primavera se viste de nuevo.
Son el final y por ello se duermen en invierno cuando reina el frío. Descansan a la espera de mejores temperaturas para despuntar repletas de flores y hojas.
Son las manos del árbol, aquellas en las que se apoyan los pájaros para construir sus nidos. Son las manos del árbol, cuyos cuerpos albergarán yemas y frutos.
Limpias de complementos, se muestran como suenan, se ven cómo son, sin adornos que las envuelvan. Puntas alargadas y estiradas, hoy ofrecen algo que no dan en verano.
A los ojos, su desnudez engalana el paso de las nubes en el eterno cielo.
Se están empezando a llenar de flores… ¿pero, y desnudas? ¿Las miráis?
6 comentarios:
Yo si, me encanta ver como abrazan el cielo.
Un besito.
Por supuesto. Y nos hacen pensar en la vida y la muerte. En la juventud de la primavera y en ese invierno que se nos acerca.
Ya comienzan a rebrotar y se vestiran de hojas y seguiremos mirándolos vestidos, tal como ahora en su desnudez.
Besos
Muy lindo!!! Felicitaciones, casi me senti una de ellas volando al viento,
saluditos
siempe
darilea:Es superbonito. Como si lo quisieran atrapar.
Muchos besos
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trini: Y es bueno entenderlos así, porque así nos entendemos a nosotros y nos sabremos comprender según pasan los años.
Ufff. Por aquí se están poniendo preciosos.
Besitos
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Virgi: Pues me alegro que te sintieras volando al leerlo.
Muchos besos
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deseo: Imagino que habrás querido decir siempre. Y yo también... A montones de siempres.
Besos
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