domingo, 10 de marzo de 2013

Cada año








Hace tiempo tomé la decisión de no volver a escribir sobre ciertos momentos vividos en el pasado que, aunque responsable de parte de mi presente, no podían sentirse protagonista en el día a día.

Así con el pasar de los años, han encontrado un pequeño lugar donde sentarse y dormitar. Me percaté de que si seguía persiguiéndolos y escribiendo sobre ellos no terminarían y seguirían flotando en el aire y podían llegar a tornarse espesos y recalcitrantes.

Los privé de vida y pintándolos de desesperanza para no pensar en ellos. Con esta decisión y la compañía de mi libertad al lado, apenas me afectan en el hoy, pero con el camino, siento que me han ido quedando algunas ilusiones por el camino, con el transcurrir de la rutina. Pero es el sendero que tomé, consciente como soy y no me permito hablar sobre ello.

Quizá coarto más de lo que debiera, porque el “aprender a estar” no es siempre beneficioso. Lo bueno es que el hecho de engañarme se alejó hace tiempo. Es mejor sentirse con la realidad de frente.

Lo malo son estos primeros días de primavera, en los que por todo y por nada, tengo ganas de llorar, como todos los años…
 
 
 
 
 

sábado, 2 de marzo de 2013

Eje del mundo


 
 
 
 
 
 
Nos acompañan en cada paso del camino. Ellos, impertérritos al paso de los siglos, excepto si un mal rayo los parte o nuestra mano los hiere.

Comienzan a engalanarse como si fueran a una fiesta. Los ciruelos asoman diminutas caricias rosadas entre sus ramas mientras los árboles liquidámbar regalan a la tierra sus secos madroños a cientos. Las prímulas ya llevan semanas pintando húmedos rincones con pálidos amarillos mientras otros tonos más intensos dibujan los cuerpos de las mimosas.

Las margaritas, junto a sus raíces los acompañan en un frenético baile de apariciones fugaces,  vivas estrellas y los gorriones, simpáticos saltarines, se pasean, hoy aquí, mañana en otra esquina saciados con la que les viene.

El invierno está siendo riguroso en su pasar, llevándose la tierra a veces, nutriéndola otras pero siendo necesario para el descansar. Las ramas, dormidas, han dejado vislumbrar el cielo plagado de nubes, en un vaivén de movimientos y tempestades. El muérdago, protagonista chupóptero de savias vecinas, volverá a ocultarse entre el fragor de las nuevas hojas que comienzan a brotar.

La primavera se asoma mientras la oscuridad se oculta. Vuelve la luz al día y los árboles a vibrar. Eje del mundo, árbol de la vida.
 
 
 
 
 
 

sábado, 23 de febrero de 2013

Brújula


 
 
 
 
 
¿Cuándo he de colocar mis límites
ante un ataque? ¿Quizá siempre?
¿Cuándo, mi rabia apaciguada,
he de responder a una ofensa? ¿Quizá nunca? 
.
Nunca será siempre
y siempre consistirá en nunca,
totalmente imantados en una brújula. 
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Siempre que halle para despegarme, tiempo
acunándome a cavilar en un rincón,
trataré de continuar en posición
y magnetizar con sosiego, polos y centros. 
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Pero después, para no perder nunca el rumbo,
retornaré a mi amada tierra
donde situar la ley del meollo
escribiendo como éste, algún que otro poema.
 ...
 
 
 
 

sábado, 16 de febrero de 2013

Como si me reinventara
















Como si a cada instante, naciera una flor.
.
Como si viera a las gotas de lluvia,
salpicar en los charcos.
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Como si te acercarás a mí por primera vez.
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Como si por la mañana,
un original amanecer me despertará.
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Como si atravesar la puerta del portal fuera,
un fresco despertar a la vida.
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Como si contemplar una colorada,
me colocara en idéntica fronda.
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Como si fuera una almohada que tu amada cabeza recibiera.
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Como si la vida en su transcurrir me envolviera con su luz,
trayendo calidez a lo que me abraza.
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Como si me reinventara,
viviendo mi existencia como si fuera un hecho habitual. 
.
Agarrando los segundos como si se me fueran entre los dedos.
 
 
 
 
 
 

viernes, 8 de febrero de 2013

Yoga


 
 
 
 
 
  
Salud activa, poder de conocimiento
y felicidad de paz saciada,
para comprender a la mente,
para serenarla y amarla. 
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Yoga, disciplina del ser. 
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La mente no deja de hablar
más se halla el punto de madurez
en el que la ocupación espiritual
hace despejarse la ansiedad,
evitando el deseo material. 
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Viene contemplando amaneceres
y se acerca dejando al cuerpo caminar,
roza los sentidos con las risas de un niño
o acaricia los oídos escuchando un cantar. 
.
Se agarra a las líneas ocultas de un papel en blanco
y sube las escaleras de las blancas y negras del piano.
Encuentra en la respiración un momento claro
cuando mi mente descansa y el cuerpo relajo. 

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Una profesora que me dio clases de yoga hace dos veranos, me explicó que no podía considerarse una disciplina, sino que cada persona tenía que encontrar su yoga particular, que lo que a uno le hacía maravillas a otro le venía mal. Y lo explicaba dejando el campo abierto a muchas facetas de la vida.

Hay gente que hace yoga cantando, estando en silencio y controlando la respiración, con estiramientos, escribiendo, enseñando, bailando…

¿Cuál es tu yoga particular?
 
 
 
 

lunes, 4 de febrero de 2013

Edificio de sentimientos












Al sótano de casa, desciendo poco porque algunas veces encuentro demasiado orden, demasiado desorden. Guardo decepciones, angustias y melancolías. Esos momentos que pueden llevarme a rebuscar donde la vida se me angosta. Cajas y más cajas se amontonan entre esquinas de tristeza, donde el tiempo resultó un puñal clavado en lo más profundo de los sentimientos, haciendo que fueran sentidos demasiado intensos.

No obstante, mantengo la luz encendida para recordarlos. En alguna ocasión, me observo al pie de la escalera mirando hacia abajo, incluso llegando a sentir extraños esos arcones que allí dormitan.

En la planta baja, vive la cocina donde trajino las mil y una situaciones de la diaria rutina. Entre las ganas de vivir muchas primeras veces, encuentro las direcciones por las que siento continuar mi vida. En este espacio, dirijo el sendero por donde quiero y no por donde trata de ubicarme la educación recibida ni el trasiego de quienes me rodean. También me observo, de mis amores, madre y cuidadora de mis dolores, donde acaricio y dejo que me acaricien, defendiéndome de los avatares del camino.

En la primera planta, me apacigua la noche, la vida plagada de instantes plenos cuyas esencias pueden atraer cierto cansancio al alma. Porque sean fascinantes o nauseabundos, la rutina ansía ese lugar para dormitar de todo, ya que es en la soledad del roce de los sentidos, cuando se vive la sinceridad, percibiendo el amor y el egoísmo de uno mismo.

En el ático, me sacia mi rincón secreto donde hallo la inocencia que aún poseo. La verdad junto a la soledad me recorre entre sus paredes. Soy tan yo en este escondite como lo soy en el resto de los pisos, pero en éste disfruto sin utilizar careta ni máscara. Me crecen las amapolas y los búhos y bailo y canto, llenándome de sensaciones cautivadoras. Utilizo mucho este lugar pues si no lo hiciera, perdería ilusiones a cada instante. A veces una telaraña cubierta con gotas de rocío me basta.

Mi edificio de sentimientos me rodea, me compone como si de una partitura de música se tratara. Utilizo todos y cada uno de pisos según las situaciones en que me coloca el vivir de cada día. Porque no podría continuar adelante sin todos los pisos de mi casa. Forman parte de mi existencia y si faltara alguno de ellos, el puzle no podría sentirse completo.

Mi casa, mi rincón…
 
 
 
 
 

martes, 29 de enero de 2013

Cuando hace frío




 








Camino en movimiento de caderas
con mis pies arrastrando sensaciones,
las rodillas en continuada doblez
conforman el conjunto de un sentido corcel. 
.
Sonrisas y reflexiones me acompañan
junto al chico que fue mi doncel.
Tarde de enero cuya esencia atrae al frío
poco rato después de comer. 
.
Mi cuerpo se rebela de pronto,
buscando sin duda el sendero romper,
meto la tripa y controlo el aliento
subiendo la marcha para rápido volver. 
.
Más no aguanto el traqueteo
contagiando tu risa mi troquel.
Me agarro el vientre y respiro de nuevo
reanudando la dirección que recorren mis pies. 
.
Una niña sostenida en brazos
consigue mi concentración al momento romper.
Los leotardos bajados y su trasero al aire
recuerdan a mi vejiga lo que deseo hacer. 
.
En una esquina después de un buen rato,
una cafetería me ofrece un buen café,
pero me olvido del café y de mi pareja
porque sólo en el baño, anhelo pacer. 
.
Paso por delante de una mujer que decidida
busca en el aseo su próxima parada.
Que no aguanto más, siento por dentro
y allí me aposento, como si fuera una vaca. 
.
Cuando salgo, mi compañero mi mira
contemplándome tranquila y realizada,
ya que no hay mayor placer que hallarse plena
después de haber meado una espléndida meada.
 
 
 
 
 

viernes, 18 de enero de 2013

Tuya, no.


  
 
 
 
 
 
A la luz de unas velas
cuyos entes se deforman,
me cuestiono como no he visto
lo que podía suponer
que nos escucharás discutir,
cuando en la conversación, el tema eras tú. 
.
De que discutiéramos, la culpa
sólo es nuestra, vida mía,
no tuya.
 
 
 
 
 

domingo, 13 de enero de 2013

Muebles


 
 
 
 
Reconozco mis muebles
entre palabras que fecundan vidas. 
.
Esa mesa, cuyo entorno se colma de cariño
encontrado de mensajes y sonrisas.
A mi lado, de trises compañera,
osada y cercana, se acomoda la silla. 
.
Son ambos dos, dueños de huellas
que la moda va cediendo risueña
a los sabores de los azares
acertados por las nevadas veredas. 
.
Savia consejera, la que surca las venas.
Erudita esencia de sabia presencia.
 
 
 
 
 

martes, 8 de enero de 2013

Esa línea tan fina













Recuerdo cuando era pequeña…

Mi padre nos llevaba a mi hermana y a mí al monte, a recoger musgo y cortezas de árbol para hacer el Belén. Llevaba a casa la mesa de camping y forraba la parte de abajo con papel de regalo para que no se le vieran las patas.

El celofán azul era agua viva bajando de la montaña y terminaba durmiendo en una pequeña laguna en la que nadaban dos patitos. El musgo nos traía suave verdor oliendo a tierra fresca cuya esencia destacaba al borde del camino. Las cortezas rugosas de los árboles conformaban la estructura del portal que albergaba a la familia del bebé recién nacido. El pan rallado, arena del camino, se pegaba a los pies de los pastores y los camellos que transportaban a los Reyes Magos. La harina lo pintaba todo de blanco nuclear y las luces escondidas bajo el pozo y a los pies del portal llenaban de emoción aquellos días de Navidad.

Cuando me casé, mi compañero, poco amigo de tanta historia, tuvo que lidiar con lo que había. Ya se podía poner como quisiera. Hice mi primer Belén de barro y después lo pinté. El musgo artificial y el corcho junto con el pan rallado y el papel de plata, me siguen acompañando y sé que lo harán siempre.

Con los años, mi pareja terminó regalándome un Belén mexicano y después de conseguir meterle el espíritu navideño e iniciar él la costumbre, es ahora mi hijo el que adorna el balcón con luces que hacen que parezca una discoteca.

Pero el que me acostumbró a sentir esa alegría y ese espíritu navideño, ya no quiere vivirlo así. Este año he pasado la Nochebuena, el día de Navidad y el de Año Nuevo sin mi padre, por decisión suya. A pesar de saber que no tenemos ningún problema en llevar todos los bártulos a su casa para hacer la cena, como llevamos haciéndolo hace años, su manera de vivirlo este año, ha sido esa. Hemos estado juntos en Nochevieja y el día de Reyes, pero ha sido por causa mayor. Se quedaba sólo.

Y ahí entra esa línea tan fina que hay entre el amor y egoísmo. Y sé que no he de cuestionar el ego de mi padre, porque si lo hago, lo siento desde mi propio ego y terminaría enfadada, cabreada y molesta con él. Tengo que verlo con el amor de haber respetado su decisión y terminar por aceptar que esa parte de mi vida con él se ha terminado. Los porqués, abandonarlos y sentir que todavía tengo muchos momentos para compartir con él.

Aunque su decisión me haya aportado tristeza…
 
 
 
 
 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Verbo










Andamos, lloramos, miramos, caminamos, odiamos, amamos, tocamos…
Nacemos, comemos, corremos, olemos, crecemos, perdemos…
Dormimos, sentimos, reímos, oímos, sufrimos, venimos, consentimos…
 
Verbo,
ese habla que se instala en el despertar de cada día
y atraviesa las horas que nos acompañan hacia el destino.
 

Verbo,
esa actividad cuya simpleza obliga a caer en la cuenta
de la complicidad de momentos sublimes y atractivos.
 
Lengua de sentidos urdida,
conjugándose en presente de voces,
que segrega con palabras, el mismo verbo repetido.
 
Vivir, vivido, viviendo, vivimos…
 
 
 
 
 
QUE EL AÑO NUEVO 2013 OS TRAIGA MUCHA VIDA






 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Que desees, te deseo













Cada año, la Navidad nos visita
como las estaciones y los cumpleaños,
invitándonos a recordar
la ingenuidad que en el corazón guardamos. 

Este año que desees te deseo,
para poder convertir esos anhelos,
fijando tus nuevas metas,
en las rutas de tu seguro sendero. 

Que te emociones, también deseo.
Que rías y también llores.
Será que sientes la vida llena,
viviendo sentidos y sintiendo amores. 

Y sobre todo, aunque no te lo creas
deseo que te desees,
para que el camino de tu esencia
envuelva a los que te rodeen.
 
 
 
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS 
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Sube montañas


 
 
 
 
 
 
 
La tarde es fría y el asiento de terciopelo, cómodo.
Se ilumina el escenario al apagarse las luces de la sala,
mientras María, risueña, sube la montaña. 
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En cada cambio de escenario, sonrío.
Los distintos vestuarios son espejos
en los que pareciera haberse detenido el tiempo.
La ingenuidad se palpa en las partículas de polvo
que recorren rincones y esquinas.
Según se suceden las escenas,
algo por dentro se me revoluciona
mientras mi máscara me esquiva. 
.
Las sensaciones supuran derroches de alegría,
plenitud y saciedad, en un atardecer invernal.
Sentada, canto y bailo comprendiendo
lo que estoy viviendo en ese preciso momento. 
.
Cuando termina la función
y a aplaudir se desgañita el público,
a llorar sin contenerme rompo,
y por vergüenza a miradas ajenas, oculto mis ojos. 
.
Perlas de alegría visitan mis mejillas,
hallando un camino de sonrisas
y un suspiro de templadas lágrimas… 
.
Y tarareo:
.
Sube montañas
sin desistir
sigue el arco iris
llegarás por fin...
.
.
.
.





 

viernes, 7 de diciembre de 2012

Como los árboles










En pocas semanas, el verano ha dado paso al invierno. El otoño, regalando a la tierra una preciosa alfombra de estrellas, ha corrido veloz entre húmedas jornadas y días de viento sur.

En apenas tres semanas, los árboles se han desnudado para prepararse a recibir la llegada del frío. Mientras tanto, las luces de Navidad comienzan a aparecer tímidas en algunos balcones y en los jardines y calles se ultima la colocación de los adornos que saciarán, en las oscuras noches de diciembre y enero, los rincones de la ciudad de resplandores.

Todo se vuelve a repetir cada año excepto esas experiencias que nos quedan por vivir como nuevas, muchas seguramente. Últimamente me he preguntado porque se me está convirtiendo la vida en algo tan fácil. Continuo peleando en muchos campos, estoy muy atareada…

Hace poco, viendo una película de esas anodinas que normalmente me aportan nadas, he encontrado la respuesta, ha venido sola.

Me he habituado a unas normas fijadas que me han resultado injustas y difíciles de entender, pero con el tiempo me he dado cuenta de que esas normas son muy distintas a las que yo podría adoptar.  Al acostumbrarme a esas normas, han dejado de ser tales, porque sencillamente no me pertenecen.

La melancolía, la tristeza y la amargura han desaparecido y continúo peleando teniendo en cuenta las normas de los demás, pero con mis propias directrices. La soledad me vive dentro y sé que lo hará siempre, porque ya no trato de ser entendida. Ahora es una sensación agradable y tranquila y verdaderamente siento que “no me lo puedo creer”.

Es como ese árbol que cada año, aunque pierda todas sus hojas, vuelve a renacer…